sábado, 4 de julio de 2020

Felipe y Letizia de tournée

Aquella noche dormí en casa de mi prima. Al amanecer nos despertaron campanadas a muerte. Se había muerto Franco y no había escuela. Teníamos seis y siete años respectivamente y Franco era para nosotras el hombre de la foto sobre la pizarra y el enano decrépito que daba discursos en la televisión de la taberna.
 Mi familia paterna lloró mucho, pero luego se consoló con Fuerza Nueva y luego conAlianza Popular y luego con el PP y luego se dividió su devoción entre PP y VOX. Al Rey no lo querían, ningún fascista quiso jamás al rey del que se reían cuando era príncipe y al que aceptaron porque la palabra "república" les abría las ganas de fusilar.
   Yo no era nada entonces.  Era una niña y tenía mi propio mundo.  Pero en la casa de mi tío Paco, en la televisión en color que se trajo de Alemania, pude ver el entierro del que recuerdo casi nada. De la  coronación de los reyes sí me acuerdo porque la reina llevaba un vestido rosa, muy feo, pero rosa fucsia que era mi color favorito después del amarillo limón.
  Yo no sabía que se estaba acordando a mis espaldas el futuro  el mundo que yo conocía. 

No sabía que un día me haría comunista gracias a un profesor de primero de BUP que se enamoró de mi facilidad para escribir; que dejaría de creer en Dios y en sus instituciones; que un día dos policías blindados me abrirían la cabeza porque quería un mundo en paz;  no sabía que un encantador de serpientes tomaría las riendas del país durante catorce años y que un monstruo acomplejado le sucedería, y que ambos formarían un triunvirato de poder junto a un nacionalista catalán amigo de meter la mano en los bolsillos ajenos. 

 No sabía que todo esto sería posible porque se había acordado el retorno de la monarquía, el entierro de la república y sus valores de libertad e igualdad, y  se había firmado  la "omertá" en cuanto a la figura de la familia real para  conseguir que la amasemos.  No sabía que se había amarrado para siempre el pensamiento de izquierdas y que ya no volvería jamas. 

Decían que el rey era muy campechano y la reina muy buena, que las infantas eran modosas y el niño un  príncipe de cuento. Se decía que la familia real había traído la democracia y que no aceptar a la familia real era ser un meteinfiernos. 

   A mí no me gustaban los reyes, por instinto. No me gustaban, como no me gustaban las serpientes. Algo que una no podía explicar porque entonces yo no podía saber que el rey supervisaría todos los asuntos políticos del país durante treinta años, que  acordaría la defenestración de Arias Navarro, el hombre que lloraba por la muerte de Franco; que nombraría a Suárez, su cachorrito de la falange;  que acordaría la legalización del PCE con un Carrillo domesticado y grácil; que sería el elegido cabecilla del 23F pero que pasara lo que pasara él se salvaría; que conocería a lo que se iban a dedicar los GAL y lo que se acordaría con ETA, que apoyaría la Guerra de Irak y  que sería mucho más poderoso de lo que la Constitución le permitía y que esa misma Constitución lo blindaría como un nueva dictador, un dictador sutil, de rostro amable, con ciertas formas democráticas bajo las cuales bullíría una clandestinidad de sobornos, robos, camarillas y despachos.
  Yo no podía saber que ese hombre campechano, que ni pinchaba ni cortaba, objeto de chistes y chascarrillos, vivía como un ganster apoyado en el ejército franquista, los tribunales franquistas y los servicios de inteligencia franquistas convertidos de la noche a la mañana en democráticos, y encargados de acorazar su  existencia y de convertirlo en el hombre mejor informado del país. 
 El pánico del pueblo a una nueva guerra civil fue el colchón en el que durmió bien el monarca sus primeros años de reinado.
 Cómo iba yo a saber que el tiempo y quién sabe qué otros tejemanejes lo irían desgastando y que las mismas camarillas de poder se encargarían de ir filtrando el basurero que era la Casa Real, sacando a la luz vicios del monarca, ni nuevos ni desconocidos, pero siempre escondidos. 

  La guerra era  ya algo lejano y la resurrección de la antipatía a la monarquía ha sido siempre un fantasma recorriendo los palacios. El  rey pediría disculpas y nos dejaría a su hijo. 

 No podía saberlo pero como en esas fotos en que nos miran los antepasados sin saber que existimos, aquellas campanadas a muerte traían toda esta historia. 

    Nos presentaron al hijo como el ángel incontaminado dentro de un lodazal. el ser inmaculado dentro del burdel, el chico bueno casado con plebeya, el inocente entre los inmorales. 
Entre  los avatares de un país destrozado se le recomendó quedarse en casa y hacer el menos ruido posible.  La revista Hola le hizo reportajes íntimos en los que se nos presentaba como un tipo normal, uno de nosotros solo con mejores muebles y la casa más grande. 

  Pero en  medio de un país asustado por una epidemia, algo que ya se creía medieval, temeroso del empobrecimiento  y de los jinetes del Apocalipsis, cuyo galope parecía retumbar sobre las calles desiertas, nos enteramos de lo que sabíamos, que el padre era un delincuente y que el hijo heredó el arte del crimen. 

 Con lo a gusto que está la familia con sus niñas y su jardín y los sacrificados  reyes han tenido que salir de tournée, pero París bien vale una misa. 

   Se han puesto las ropas más baratas, Zara y Mango, y se han echado a los barrios paupérrimos, a apoyarse en las barras, a probar helados, a hablar con la miseria para salvar el pellejo. Una prensa servil y rastrera va contando la crónica del espectáculo. Bravos y vivas se escuchan desde la platea, baños de masas y  gloria a la monarquía. 
Los silbidos del gallinero no interesan por ahora. Hay que mantener el vodevil como sea, a costa de lo que sea...

miércoles, 24 de junio de 2020

¿Marxismo versus feminismo?

Leo en la página de Facebook de un compañero marxista "Menos feminismo y más lucha de clases".
Le respondo que en toda lucha de clases hay una pirámide de luchas, hay estadios intermedios y micropoderes. Si no entendemos y tratamos de entrar en dialéctica con esta complejidad  estamos compartiendo el pensamiento burgués de la inexistencia o la poco significativa presencia del patriarcado, la homofobia,  laxenofobia o el racismo y lo innecesario de sus luchas.

Recuerdo una película de Cantinflas que expresa de un modo gráfico la idea del micropoder. Un capitán del ejército en su despacho llama a su inmediato subordinado, le reprende y lo abofetea. Este hombre, pongamos un cabo, busca a un soldado. le reprende y lo abofetea. El soldado encuentra a Cantinflas que está fregando el suelo, lo reprende y lo abofetea. Cantinflás sale enfadado a la calle, encuentra una cabra y le da una patada a la cabra.

¿Dónde establecemos en este grupo la lucha de clases? ¿Entre las cabras y los capitanes generales e ignoramos toda la escala de poderes que mantiene esa superestructura?


 La sociedad en que surgió el pensamiento marxista no es la sociedad del siglo XXI, y por lo tanto aunque marxistas seguimos siendo, los tiempos requieren nuevos análisis y no podemos aplicar las mismas herramientas a períodos significativamente diferentes.
   El ecologismo, el feminismo, el pacifismo, la lucha de "los negros" son diversas luchas de los excluídos de la sociedad capitalista. Marx era un entusiasta del progreso de la sociedad industrial, en ese sentido su pensamiento se alineaba con el pensamiento burgués del progreso contínuo e ilimitado, algo que hoy se ha convertido en una pesadilla.

   En el tiempo de Marx el papel social de las mujeres estaba limitado a lo que los hombres- padres, maridos o hermanos- les permitieran, así que el hecho de no excluirlas de su idea de igualdad y libertad era un avance dentro de su filosofía. El pensamiento feminista no entiende el cambio social si se mantienen las estructuras de poder capitalista dentro de la primera célula de la sociedad: la familia. Para Marx la historia es un proceso de lucha de cases mediante la cual los seres humanos tratan de librarse de la explotación. Si consideramos que la lucha feminista es algo que obstruye, entendemos que la sociedad es un objeto único donde todos tienen los mismos intereses y la lucha debe ser una,  entonces estamos negando la misma dialéctica del marxismo.

   El marxismo antifeminista es un oxímoron, puesto que una ideología que pugna por la libertad y la igualdad no puede pretender hablar de lucha de clases ignorando  las luchas internas, y afrontándolas. El patriarcado  es el gran pilar del Capitalismo. el que domestica al obrero rebelde proporcionándole un espacio de poder, un espacio de descanso del guerrero con una criada gratis, sin la destrucción del patriarcado poco se puede avanzar y esa es la primera gran lucha del feminismo.

El Capitalismo genera divisiones internas por razas, sexo, edades. Ignorar esto es, como dije al principio, tener la visión de las clases dominantes, son ellas las que no ven  o no les interesa ver colores, ni sexos, ni edades.

No hay contradicción alguna entre feminismo y marxismo desde esta perspectiva.

Marx, por otro lado, entiende la naturaleza humana como interacción social, no como algo estático y estable. La situación de la mujer florero, envasada en una feminidad no discutida por ella misma sino impuesta por el patriarcado, choca profundamente con esa sociedad en lucha, crítica y en contínuo movimiento. La mujer que lucha en la calle y no cuida a sus hijos es considerada una mala mujer, por lo tanto la mujer si quiere luchar debe empezar contra lo básico, contra el mismo lenguaje en que patriarcado la ha encerrado. Si los compañeros de lucha la atacan también no se extrañen si se distancian y crean su propio frente.

   Marx no concebía una sociedad sin conflicto, el proceso de cambio es una combinación de teoría y práctica, del intercambio de ideas y experiencias y si los hombres se niegan a escuchar las ideas y las experiencias de las mujeres por considerar que pretenden dividir a la gran clase social obrera, están negando toda dialéctica interna. Se puede discutir con el feminismo cuanto  se quiera pero si lo que pretenden es silenciarlo porque no cabe en la caja de hierro donde el que es pequeño se estira y el que es grande se recorta, no pretendan que las mujeres se callen y se unan a su lucha con programación masculina, porque el patriarcado es entendido por el feminismo comom homónimo de Capitalismo.

Marx considera el trabajo humano como fuente de toda riqueza y denunció la opresión de la mujer en la familia capitalista burguesa, habló de la esclavitud latente en la familia y como los hombres se apropian del trabajo de la mujer. Hay una presencia latente del pensamiento feminista en la obra de Marx pero se trata de querer verlo o no, de ceñirse a prejuicios del tipo " las feministas destruyen la lucha de clases"
   
Si nos ceñimos al Marx del siglo XIX  en lo referente a la fuerza liberadora de la industria en lo referente a las mujeres - quienes podrían trabajar al requerirse menos fuerza física quedando  liberadas así del control patriarcal-  lo que la experiencia mostró que las mujeres eran peor pagadas, que al casarse se las obligaba a dejar sus profesiones y dedicarse al trabajo "gratis" del hogar generando  una nueva jerarquía opresora: el hombre tiene el poder económico en la célula familiar como el capitalista lo tiene en la industria. Este tipo de familia no fue discutido por el marxismo, las rebeliones fueron en la fábrica pero no se discutió el núcleo principal de la conformidad obrera ni el trabajo gratis. Se pacifió el trabajador porque se le dió mejor sueldo y  sirvienta. Este tipo de familia ha estado vigente hasta la actualidad en gran parte del mundo y en Europa y Estados Unidos pervive con las nuevas familias en las que la mujer colabora en la economía, casi siempre en menor grado y sigue encargándose de las labores de cuidar.

Es entonces la sirvienta de la célula de poder capitalista dentro del obrero pacificado la que se va a rebelar en el siglo XX. Eran las herramientas de la filosofía las que estaban aplicando las mujeres.

  Pero el feminismo no es un dogma religioso, y como tal tiene discusiones internas y  como feministas no apoyamos las ideas de toda mujer por el hecho de serlo, esto sería una barbaridad y una falta de conciencia social. Esta falacia es la usada por muchos hombres marxistas para entender el feminismo como el nacionalismo, como una comunidad de intereses  de ricos y pobres que ignora la pobreza o la marginalidad, siendo precisamente sus grandes luchas precisamente estas. Ninguna mujer va a salir con un cartel pidiendo que Ana Botín lidere sus luchas por ser mujer y haber conseguido un puesto en las instituciones del patriarcado siguiendo las líneas de los hombres. Ninguna mujer luchadora se siente representada por  Christine Lagarde pero igual se sienten más cerca de Irene Montero que de Pablo Iglesias. No sé si me explico.

Los marxistas preocupados por la ruptura de la lucha de clases por la irrupción del feminismo debieran primero pensar en la primera ruptura necesaria para ser una clase y es la de la división interna de la sociedad por esos micropoderes que hace que el hombre crea que es más importante que la mujer o un "negro" que un " blanco"

  

lunes, 22 de junio de 2020

De la nave de los locos a la patera.

Cuando estudiaba Historia del Arte vi este cuadro por primera vez; y, como toda la obra del del Bosco, me impresionó y me hizo detenerme a ver todos los jugosos detalles.
   El cuadro es morboso pero el título es pura poesía "La nave de los locos" Un barco cargado de locos que navega sin timón ni rumbo. Gente que representa los pecados o la inocencia, gente excluída.
La nave que va fuera de las normas sociales es un mito
precioso al que entonces no le presté mucha atención. 

Muchos años después cayó en mis manos " La Historia de la locura" de Foucault, en cuyo primero tomo analiza el lugar de la locura en el período tardomedieval y la función social del loco, el portador de una verdad que nadie se atreve a proclamar, porque al estar situado en los límites del mundo puede ver lo que los que están dentro no ven. 
 Los locos medievales no eran encerrados en instituciones sino que circulaban como vagabundos o peregrinos. Foucault habla en su obra de la posibilidad de que el mito de la nave de los locos   tuviese una base real
Documentos de la Antigüedad y el Medioevo mencionan barcos cuya carga era un montón de insensatos. Estas naves no podían atracar en ningún puerto, estaban concenadas a la errancia.
La imagen del loco itinerante de Foucault fue tomada de la obra "La nave de los necios" de Brant, publicada en Basilea en 1494. Ciento once locos se dirigen a Narragonia, la tierra de los tontos, un lugar imaginario.
 Brant no creó el mito de la nave de los locos sino que el mito  hunde sus raíces em una tradición literaria e iconográfica conocida: Un barco cargado de locos, pecadores o necios  Dese el viaje de Jasón y los argonautas hacia Cólquida en busca del Vellocino de oro hasta la figura del necio bíblico que pasa del pecador monstruoso en el Antigüo testamento al necio inocente y bueno en el Nuevo.
Sea como sea, un aventurero griego, un necio monstruoso o un orate ingénuo, el loco va siempre excluído.
   En su obra Brant solo recuerda que quien no se amolde al orden fijo debe ser separado de él. Hay noticias en la Edad Media de embarques colectivos e individuales. 
 Otras naves de locos surcaron la Edad Moderna hacia América, visionarios, soñadores, desesperados, avariciosos y ambiciosos se subieron en embarcaciones que atravesaban el océano para llegar a lo desconocido. Presidiarios y criminales, los excluídos de la buena sociedad inglesa fueron enviados a América en sus barcos chiflados.
  Trenes de desesperados recorrieron Europa durante las dos Guerras Mundiales, barcos de vencidos volvieron a hacer el camino de las Américas desde una España convertida toda en un barco del horror. 

 Hoy, naves de locos desembarcan a todas horas y se lanzan a la itinerancia, se convierten en los otros, gentes aisladas en el lado de afuera de la sociedad, que no pueden participar pero están presentes, vistos por muchos como locos, como necios, como peligrosos, como agresivos y siempre como extraños.
    La misma etimología de la palabras nos lleva a la palabra extranjero, llegada al castellano del francés antiguo estrangier, de estrange o extraño, y este del latín extraneus, de extra, fuera.
El extranjero se convierte en nuestras sociedades en el intruso, el errante, el fracasado en el reparto de los bienes en el Capitalismo,
Los emigrantes son pobres, no tienen ni nombre, ni identidad, y si la tienen no importa en el sitio donde llegan. Y como si la realidad quisiese aproximarse a esa nave de locos, llegan en pequeñas embarcaiones, hacinados, con rumbo a Narragonia o Cólquida, un lugar imaginario, inexistente, pero un destino al fin y al cabo. Salen de la nada, del humo de las guerras, corren porque ven sus vecinos correr, escapan porque sale humo de sus casas, se amontonan en el barco porque detrás llegan los trozos de metralla; expulsados de sus ciudades y de su historia, se enfrentan a la noche oscura del océano porque por muy oscura que sea la noche contiene una estrella de esperanza, se aglomeran en trenes, caminan por desiertos, se esconden en el cajón de un camión de mercancías
Los migrantes y su variante, los refugiados, son las nuevas comunidades proscritas.
  Salvini, Trump. Abascal, Casado y Arrimadas, Johnson, Kouto, Vistisen, Kaczynski, Lepen.... cuentan con millones de votantes en Europa y USA, millones que quieren hundir las naves de los locos, porque ya no basta con su marginalidad, es su misma presencia la que no soportan. 
  Estos partidos que antes eran partidos laterales, fascistas,  ahora se vienen a llamar populistas, y en este término engloban toda una tradición de xenofobia, racismo, homofobia y un aberrante amor por la patria, cuyos habitantes pretende destruir en función de su militancia con sus principios.
Los primeros que deben caer bajo el yugo del nosotros son siempre los otros. Y los de la nave de los locos son los primeros otros en la pirámide. 



   Y sin embargo como nos hace ver de un modo magistral el cine de Roy Andersson solamente los locos tienen las riendas del futuro, solamente dejando desembarcar a los locos de sus naves se provocará la crisis necesaria para cambiarlo todo. No estamos en la Edad Media, la barca de los locos no es ahora un mito poético, cientos de naves, trenes y pasos se aproximan y pretender pararlo con racismo y xenofobia es estar más loco que ellos.

sábado, 20 de junio de 2020

La Infanta Sofía hace su Primera Comunión




     En el año 313, nos cuentan los libros de Historia, comenzó el idilio del Estado con la Iglesia.
Tuvieron sus más y sus menos a lo largo de los siglos pero la Iglesia ha sido siempre una amante condescendiente y ha sabido  estar en su sitio, para no ser abandonada. 
Ha sabido siempre de donde fluye el maná.
  De una posición marginal logró encaramarse en el centro del poder económico, político y cultural durante la Edad Media y cuando la monarquía se fortaleció en los tiempos modernos le colocó amorosamente la corona en ceremonias con mucho oropel y mucha música mística.
  Supo capear una revolución que pretendió quitarle sus privilegios y acabó coronando al mismo demonio en Notre Dame, dejando claro que ella era una amante poco escrupulosa.

Lo suyo es el palio, del cetro y el trono, el resto son cuestiones menores.
  En Noruega, un país donde la monarquía ha sido un poco más espartana que en otros países europeos y ha sabido mantenerse debido a su cercanía (se podía encontrar al príncipe en un pub o en un restaurante o a la familia complena en un paseo por las montañas como cualquier hijo de su madre y los hijos de los reyes acudieron a escuelas públicas) y donde el rey da discursos sobre la inclusión religiosa, sexual y racial, donde las mujeres pueden ser sacerdotes, los sacerdotes pueden ser homosexuales, divorciarse y casarse;  la religión luterana ha sido la religión oficial del estado hasta el año 2016.  Después el artículo cambió a " Nuestros valores continúan siendo nuestra herencia cristiana y humanista. La Constitución debe asegurar la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos"; sin embargo el  artículo 4  y 5 permanecieron debido al veto del rey ante el Parlamento. Harald no quiso despegarse de los ritos religiosos.  " El Rey profesará siempre la religión Evangélico-Luterana, a la que sostendrá y defenderá"  "La persona del Rey es sagrada y no puede ser censurado ni acusado" 
  Qué pasa con ese amor que ni en los países más democráticos se ha podido romper...

 En España después de 50 años de democracia la iglesia sigue viviendo en un paraíso fiscal, recibiendo sueldos del estado y en continua lucha por controlar el ámbito educativo.  
 El artículo 16 establece el estado confesional ".Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones" pero no se dice nada de la religión que ha de profesar la monarquía. 
 Y sin embargo la monarquía lo tiene muy claro, ya sea en Gran Bretaña, en Holanda, Bélgica, Suecia,  Dinamarca, España o Noruega: Bodas, bautizos, eucaristías, sepelios, comuniones, confirmaciones, visitas a santurarios y besos a santos  forman parte de una escenografía que les asegura su halo mágico. 
  Que la reina de España no tiene más creencia que sus modistos y su cirujano estético  es algo público y notorio, que tiene alergia al incienso también; pero no duda en besar a Santiago Matamoros, en humillarse ante los anillos divinos y en llevar a su hija, discretamente vestida, para que no crean que son ostentosos,  a tomar por primera vez el cuerpo de Cristo.

La idea del origen divino de la monarquía procedente del agustinismo no desapareció durante el Humanismo ni siquiera con la revoluciones burguesas:  los reyes siguieron siendo cristianos y siguieron su Mandato del Cielo porque dentro de la conciencia colectiva, este vínculo los eleva sobre el vulgo, les hace celestiales y les dota del misterio que necesitaron los reyes desde los faraones egipcios para mantenerse en el poder. 

Este cuidado en las formas  justifica su existencia anacrónica.

Un obispo y un buen modisto y ya pertenecen al orden celestial Elisabeth, Máxima, Sonja, Leticia, Margrethe, Silvia, Matilde... porque si le quitamos la iglesia, son solo  primeras damas (no es momento de hablar de esta función ignominiosa)  y sus esposos tienen que pasar por las urnas. Bueno en el caso de la señora inglesa y danesa,  ellas misma y ya están un poco mayores para resistir una campaña electoral. 

miércoles, 17 de junio de 2020

Trae tu salvia, tambor, tintineo y máscara



Coge una foto de tu hija y un alfiler y prueba a pincharle los ojos. No eres capaz de hacerlo. Sabes que es solo una cartulina coloreada, conoces como funciona la fotografía, pero no lo haces. Hay dentro de nosotras un terror ancestral relacionado con el poder de la imagen. La magia anterior a las religiones monoteístas y a la ciencia, aun viva dentro de las creencias de algunos pueblos, no ha desaparecido de nuestro subconsciente. La magia homeopatía o imitativa dice que lo semejante produce lo semejante, al dañar una imagen destruimos al representado
   Tu miedo a apuñalar el corazón de una foto de tu hijo, procede del mismo lugar en el subconsciente  de un amante despechado que quema la foto de la amada.
  Pero  ¿por qué las personas destruyen las imágenes? ¿qué motiva estos actos indivi­duales y colectivos de violencia contra algo que no es más que una mera representación material? ¿cómo podemos pensar la iconoclasia en el mundo contemporáneo?
   Pretender defender una escultura en nombre de la historia o de la razón es desconocer la razón misma de su existencia y su validez como forma de mediación social.
 ¿Qué hay detrás de esas fotos sonrientes de candidatos a presidentes, detrás de la imagen ridiculizada de Mahoma en Charlie Hebdo, de las mujeres medio desnudas en todos los escaparates  si no es idolatría y fetichismo? Somos iconódulos y nos agarramos a la historia cuando alguien destruye un icono, defendiendo su inocencia. No entendemos que se ataque un trozo de metal pero no somos capaces de vaciar el armario de la madre muerta.

 Cuando hablamos de la inocencia de algunas imágenes y la culpa de otras alegamos el tiempo. No vamos a romper un busto de Calígula, pero no podemos admitir uno de Mussolini. Ese es nuestro argumento. Admitimos así el poder de las imágenes, Calígula no nos afecta, está lejano en el tiempo, no forma parte de nuestras heridas históricas pero Franco sí. Su escultura es para nosotros la exaltación de sus crueldades.   Damos tal poder a las imágenes que ni siquiera vemos su poder. Cuando una escultura se derrumba bajo la furia de las poblaciones indígenas sentimos que cae la historia, pero nuestra historia es una y la de ellos es otra.

  Hace unos días en el Capitolio estatal de Minnesota, un grupo de personas que asistía a una manifestación antirracista, arrojó una soga alrededor de una estatua de Colón y la tiró al suelo. Mike Forcia, representante del grupo AIM, grupo de defensa de los indios americanos, declaró a un canal de televisión nacional que " el tiempo de ser complaciente ha terminado"
  La Sociedad Indígena de Richmond dijo en un tuit antes de la manifestación que “nos estamos reuniendo en Byrd Park para protestar contra otro monumento racista. Cristóbal Colón fue un asesino de pueblos indígenas, incorporando la cultura genocida contra los pueblos indígenas que todavía vemos hoy. ¡Trae tu salvia, tambor, tintineo y máscara!”
  Lo que yo opine del ataque a esculturas públicas no viene a cuento. No me gustó ver la caída de Lenin y no me gusta ver la de Colón, pero ni yo era rusa ni sentía la furia que los invadió en ese momento aunque tomé partido por las estatuas en este caso, ni soy india americana, ni soy negra para ponerme en su pellejo, aunque tome partido por las personas en el otro caso.
  Pero que nadie se rasgue las vestiduras como si la furia iconoclasta fuese la primera vez que recorre la historia.
  De hecho es una demostración de oposición muy frecuente en periodos de cambios históricos y sus raíces se hunden en la noche de los tiempos cuando los seres humanos creían en el poder simpático o contagioso de la magia.
  Un breve recorrido a lo largo de la iconoclasia en la historia de la humanidad nos lleva a Egipto, donde muchas esculturas conservadas aparecen con la nariz rota, según un patrón de destrucción deliberada, lo que evidencia ataques que pudieron ser por causas religiosas, políticas o simplemente como resultado de vandalismo. Akenaton el faraón, esposo de Nefertiti, para minimizar la influencia del clero de Tebas hizo martillear imágenes de antiguos dioses y destruir especialmente las de Amón Ra; la Biblia nos habla de castigo después de la  adoración de un becerro de oro;. la victoria sobre Atenas por los persas de Jerjes supuso la destrucción de la Acrópolis, con sus templos y sus obras de arte, de hecho gran parte de las obras recuperadas vienen de los llamados perserschutt o escombros persas; después sería Alejandro Magno quien arrasaría Persépolis con todas sus obras de arte; Roma destruyó Cártago y lo que no destruyó se lo llevó a la metrópoli y la misma suerte corrió Corinto; luego le tocó a Roma ser saqueada por los soldados de Alarico.
    La historia de Bizancio conoció tres períodos iconoclatas y más de un siglo de guerra se llevó consigo mosaicos y pinturas religiosas y un gran número de obras paganas .Ninguna cultura se libró de las destrucciones y saqueos, en España las ruinas de Medina Azahara reflejan el furor destructivo del ejercito bereber y a mediados del siglo XIII se produciría uno de los más famosos saqueos de la Historia, el de Bagdad por Hulagu Khan, niento de Gengis Khan; Constantinopla será asediada y sus obras de arte serán destruidas u objeto de rapiña por parte de los Cruzados.  En Florencia a finales del siglo XV se produjo la famosa Hoguera de las Vanidades, seguidores del monje Savoranola quemaron miles de obras de arte un martes de carnaval. Se trataba de eliminar objetos pecaminosos que incitaban la vanidad: vestidos, libros inmorales, instrumentos musicales, pinturas mitológicas  Roma sufrió un nuevo saqueo histórico de tres días tras la victoria de las tropas imperiales del Emperador Carlos V. Iglesias y monasterios y palacios fueron vaciadas y destrozadas.  Durante el siglo XVI se produjo la furia inoclasta o la tormenta de las imágenes en Amberes donde fueron destruidas imágenes religiosas como parte del apoyo a la reforma protestante. La furia contra las imágenes se propagó por Zurich, Copenhague, Munich y Ausburgo y también hubo ataques espontáneos en Inglaterra y Escocia a lo largo de la primera mitad del siglo XV Un siglo después los ejércitos suecos saquearían el patrimonio cultural polaco durante la Guerra del Norte.
La Revolución Francesa presenció la destrucción de la abadia de Clunny y muchas ciudades europeas fueron saqueadas durante las guerras napoleónicas y el siglo xx conocerá las destrucciones dela revolucion rusa, los expolios nazis y de los nacionales en la guerra civil española junto a la quema de iglesias
  Hemos sido testigos en las postrimerías del siglo XX de la caida de las estatuas de Lennin y Stalin, de la explosion de un coche bomba en la galeria Uffizzi, del saqueo del Museo Nacional de Irak, las redes sociales se han hecho eco de la destrucción de los Budas de Bamiyán, de los videos del ISIS destruyendo obras de arte, una sufragista mutiló la Venus del Espejo de Velázquez y un hombre segó las cuerdas que colgaban los muñecos de Cattelan en Milán.

  La arqueología y la historia han desenterrado legados perdidos o robados.  Manos, cabezas y torsos emergen de entre las ruinas, salvados finalmente del poder destructor del tiempo, de los cambios de ideas, de las guerras o de la dejadez. Los gobiernos luchan por recuperar sus imágenes porque son su historia.


  Ahora  es tiempo de coger la salvia, el tambor, el tintineo y la máscara para abatir a Colón.
Es la lucha de clases, amigos.

martes, 16 de junio de 2020

El terror del año 2033



Henri Focillon, historiador de arte francés, especialista en la Edad Media, publicaba en 1942 un libro maravilloso titulado   "El año mil"  donde analizaba la historia medieval europea en torno a una fecha concreta. 

 La llegada del mítico  año 1000.


La Edad Media había sido segmentada para su estudio en dos grandes periodos: Alta Edad Media desde el siglo V al X  con sus tres grandes imperios coetáneos, bizantino, islámico y carolingio y la Baja Edad Media, dividida en Plena , del siglo XI al XIII, siglos que son testigos de la expansión del sistema feudal, nuevas instituciones de poder y surgimiento de la burguesía y la Crisis de la Edad Media que ocupa los diglos XIV y XV .


Desde esta segmentación de la Edad Media el año 1000 supone la separación entre la Alta Edad Media y la Plena Edad Media.

Focillón trata este año como un momento histórico en Europa, en la que aún perviven, aunque débilmente, estructuras del mundo antigüo, que se van diluyendo entre las nuevas formas económicas y sociales. 
   Esta pervivencia nos muestra dos Europas, la Europa mediterránea y occidental, parte de la Europa cristiana Occidental y parte del Este e Imperio Bizatino, herederas del mundo romano, y la Europa bárbara nórdica y eslava;  y  el mundo Islámico, por otro lado.
 Los terrores del año 1000  no afectaron a la Europa bárbara,  ni al mundo islámico;  sin embargo marcaron el final de la Alta Edad Media en la Europa romana. 

Estos terrores tenían una fuerte raigambre religiosa y fueron bien abonados por la iglesia y la nobleza, que comenzaban a tomar las riendas en la nueva sociedad feudal, en la vida mísera de las masas.

El Primer Terror viene de la idea de que algo terrible sucederá en el milenario del nacimiento de Cristo. Idea alimentada por lecturas bíblicas en las iglesias, por párrocos histriónicos, seguro asustados de sí mismos:

El pasaje del Apocalipsis de San Juan, en el que se habla de la liberación de Satán de su prisión después de un período de mil años; el pasaje del cronista borgoñón Raúl Glaber, en el que se dice que "parecía como si la humanidad, queriendo sacudirse sus sucios harapos, fuera a cubrirse con el blanco manto de las Iglesias"

Entre este pánico al apocalipsis florecían relatos y leyendas que solo aterraban aún más a las pobres gentes. 

  En 1009 llegaron peregrinos procedentes de Tierra Santa diciendo que el Santo Sepulcro había sido destruído, signo evidente del fin del mundo; un monje llamado Juan, colaborador del obispo Abbon de la ciudad francesa de Fleury, lanzó la teoría de que la encarnación de Cristo llegaría, y si ese día de la encarnación coincidía con Viernes Santo, día en que murió, podrían ocurrir cosas horribles, ya que Cristo no se encarnaría, sino que moriría en el acto.

El segundo Terror llegó cuando la gente aún no se había repuesto del primero: se extendió la idea de que el fin de los tiempos sería en el 1033, año de la muerte de Cristo. 
 Los cuentos del día de la ira exacerbaron aún más el terror.

No era extraño escuchar a individuos que juraban haber visto un dragón celestial sobrevolando la región de Borgoña , criaturas endemoniadas y sangre emanando de los ojos y heridas de santos; haber sido testigos de sacudidas diabólicas durante los terremotos descritos por San Medardo de Soissons y Sigeberto de Gembloux y de la aparición de un cometa; para culminar la bitácora del terror el eremita Bernardo de Turingia, proclamó el fin del mundo en el año 970

La iglesia no dudó en tallar en la memoria colectiva el espanto. 
Las representaciones románicas de monstruos y horrores apocalípticos eran el libro donde estudiaba una población famélica y analfabeta : El arte románico fue el hijo de los terrores del año 1000

    Pero el año 1000 pasò y el año 1033 pasó y el mundo siguió su curso, se vivió una guerra de cien años, se consolidó el feudalismo, en España ganaron los cristianos a los moros y al final Colón se encontró con el Nuevo Continente, el oro y la plata americanos llenaron las arcas del primer capitalismo y Gutemberg descubrió la imprenta que permitió que cientos y miles de copias de libros llegasen a todos los lugares; se acabó la Edad Media y se inició la Moderna y los estados dibujaron sus fronteras, y los reyes se pelearon con los nobles. Los textos humanistas pudieron leerse, en toda la Europa romana, Galileo pudo decir epur si muove a su perro, Copérnico pudo asustar a los curas,  y los ilustrados pusieron  a la razón en un trono; un monje en celo dividió a los ejércitos de Dios y luego un filósofo mató al mismo Dios mientras otro analizaba la Historia desde lo material, se declararon los derechos humanos y se llenaron bibliotecas de libros de poetas, novelistas, dramaturgos, filósofos, matemáticos, antropólogos, geólogos, astrónomos...

Y toda esta sabiduria  y todo este camino andado para llegar al terror del año 2000 que al final no fue, aunque curas, modistos y augures junto a algún científico desnortado nos recordasen la importancia de las fechas en la agenda del diablo.

Pero todavía no ha llegado el año 2033. Y  dado que no vamos a hacer nada y seguiremos yendo a las grandes superficies comerciales a comprar bagatelas, y seguiremos pensando que mientras a nosotros nos llegue el sueldo el vecino que se las arregle como pueda; va a tocar anotar esta fecha en nuestra agenda de los terrores, porque el planeta está lo suficientemente enfermo como para ya no soportarnos, 

lunes, 15 de junio de 2020

Escraches, venganza y acoso



En el año 2013 un grupo de activistas antideshaucios se reunió ante la entrada del domicilio familiar de la vicepresidenta del gobierno Soraya Saez de Santamaría. La concentración formaba parte de la campaña de presión hacia los diputados para convencerles de que votasen a favor de la Iniciativa Legislativa Popular que pedía dación en pago retroactiva, alquiler social y paralización de los deshaucios. Los activistas gritaban "Sí se puede" " Dación en pago, alquiler social" "nos están quitando un derecho constitucional" Luego guardaron un minuto de silencio por los que murieron a causa de la desesperación provocada por perder su vivienda. Algunos afectados cogieron el micrófono y contaron su caso.
 
El objeto de la protesta a la puerta de la casa de un miembro del gobierno era " hacer que el gobierno se acuerde todos los dias de los que han perdido su casa"
La elección de la vicepresidenta no fue por ser mujer, o por ser bajita, o por ser rica, o por ser de derechas, o por ser parte de un gobierno corrupto. Los activistas eligieron su residencia por un motivo concreto en relación con su protesta: la vicepresidenta fue quien comunicó públicamente su oposición a la Iniciativa Popular que se tramitaba en el congreso.
El hombre que leyó el comunicado, Luis Juárez, explicó a los periodistas que tenía cuatro enfermedades neurológicas y se encontraba a la espera de un deshaucio. Federico, un hombre de 78 años, dijo algo que define muy bien lo que es un escrache "Yo no tengo ningún problema personal pero hay que protestar por humanidad. Están deshauciando a la gente más débil. No son suicidios, son asesinatos"
Los activistas compartieron un video dirigido a los votantes del PP en el que aclaraban que quienes usan esa forma de protesta no son el enemigo sino "los desahuciados, los desposeídos, las víctimas... qe nos hemos tenido que organizar desde abajo para hacer frente a esta injusticia". La vicepresidenta respondia llamando al a cordura y el respeto a las familias y con amenazas solapadas y argumentos que indicaban que iba a empezar a redactarse la Ley Mordaza.

    El marido de Soraya presentó una denuncia contra los manifestantes que concluyó con una resolución judicial en la que se sentenciaba que la reunión no constituyó delito alguno sino que fue un acto de libertad de expresión y derecho de manifestacion  Según el magistrado, en el caso de personas con relevancia pública dedicadas a la gestión política, el derecho a la intimiedad cede antes los derechos colectivos de expresión y manifestación, ya que de acuerdo a la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos "los imites de la crítica admisible son más amplios respecto a un político en ejercicio"

Comenzamos entonces a escuchar en España la palabra "escrache"

Pero ¿qué es un escrache y donde se encuentra la línea que separa el escrache del acoso personal?

Según la RAE escrache es una "Manifestación popular de protesta contra una persona, generalmente del ámbito de la política o la Administración, que se realiza frente a su domicilio o en algún lugar pùblico al que deba concurrir" El verbo escrachar también aparece en el Diccionario de americanismos con varios significados, entre ellos los de ‘dejar en evidencia a alguien’ y ‘golpear duramente a alguien’.
El término se popularizó en los años noventa en Argentina para referirse a las manifestaciones organizadas frente a los domicilios de procesados por delitos cometidos durante la dictadura que luego habían sido puestos en libertad.
El primer escrache fue el caso Magnacco, A mediados de los 90 una superviviente de la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los centros de detención de la dictadura argentina, descubrió que en el sanatorio Mitre de Buenos Aires trabajaba el obstetra Jorge Luis Magnacco, el mismo que se encargaba de los partos de las mujeres detenidas en la ESMA. Se organizaron marchas de su casa a su trabajo. Se pegaron carteles con su cara en los que constaban sus crímenes en los alrededores del hospital y en su barrio. El efecto del escrache fue inmediato: Magnacco fue despedido y su comunidad de vecinos le pidió que se marchase.

Desde aquella primera acción fueron muchos los personajes relacionados con la dictadura que vieron expuestos públicamente sus delitos. "Si no hay justicia, hagamos que el país sea su cárcel" fue el lema seguido para atacar la inmunidad de los cargos políticos durante la dictadura.

Pero el escrache traspasó los límites de la memoria histórica y se convirtió en una forma de expresar descontento y reprobación a políticos e incluso gerentes de un banco quebrados o administradores que habían atentado contra los derechos sociales.

El escrache tiene mil formas desde la reunión, las pegadas de carteles o los performances . Incluso algunas de alto nivel artístico. De hecho, el grupo Etcétera, que se hizo conocido por sus performances en los escraches de H.I.J.O.S, ganó en Bolonia el II Premio Internacional de Arte Participativo y ha organizado conferencias sobre la relación del arte con la acción ciudadana en universidades estadounidenses y, más recientemente, en la Tate Modern, en Londres.

Aunque el espíritu del escrache es organizado,  en algunas ocasiones ha surgido espontáneamente. Uno de los miembros del gobierno de Cristina Kirchner fue increpado por decenas de pasajeros en un viaje privado en barco de Montevideo a Buenos Aires.

Esto encendió nuevamente la polémica sobre si el escrache es un legítimo ejercicio de la libertad de expresión o una acción de violencia pasiva sobre las personas y su intimidad. 
   Un dilema para el que hay argumentos de todo tipo . Lo que sí parece generar cierto consenso es que la sociedad puede tomar un papel activo ante las injusticias y llamar la atención sobre determinados problemas o para exigir soluciones a las instituciones. 
 
Pero qué pasa cuando la extrema derecha o el fascismo se manifiestan, usan las caceroladas, los métodos de protesta de la  izquierda e  incluso su vocabulario para acabar con cualquier acción social de la izquierda. ¿Le están dando a la izquierda de su medicina como ellos creen?
La respuesta es no, un claro y contundente no. 

En el año 2017, una veintena de fascistas del grupo España 2000 (entonces una organización marginal y casi ridícula, quién nos iba a decir...)  con las caras tapadas con máscaras del asesino de la película Scream se concentraron ante la casa de Mónica Oltra, vicepresidenta de la Comunidad Valenciana, acusándola de apoyar a "els Països Catalans" . Los manifestantes se asomaron a las ventanas asustando a los hijos de la vicepresidenta  y grabaron el interior de la vivienda mientras le gritaban insultos y le recordaban que sabía donde vivia.
   Ximo Puig, el presidente de la Generalitat, instó a la Abogacía a denunciar este hecho junto a lo sucedido el 9 de octubre, día de la Generalidad Valennciana, donde otro grupo de fascistas agredieron a participantes en una marcha a favor de la lengua valenciana.
El Partido Popular aprovechó la situación para recordar los escraches a Saez de Santamaría y ,en boca de Moragues,  soltar una frase muy peligrosa "Los escraches son reprobables, vengan de donde vengan"
  Entramos en tema, en el gusto de la derecha de sacar los conceptos de su contexto para vaciarlos de su contenido reivindicativo.

Y hay muchos que piensan " es lo que le hicieron a Saez de Santamaría"  o "Oltra tomó  su propia medicina"


Los que piensan así están hablando de venganza y no de política, ni de reivindicación de derechos.  A los que van con la medicina para darla a probar sin nada que reivindicar ni que pedir que no sea la fulminación del adversario político no les interesesan los derechos humanos ni luchan ni han luchado jamás por ellos; los que hablan así quieren las libertades por los suelos, quieren que tu voz no exista. Esa es la gran diferencia. El contexto cuenta.


Cuando se hace una manifestación, una protesta, un escrache por una vivienda digna se está reivindicando un derecho constitucional, cuando se demandan salarios dignos, educación o sanidad se está luchando por derechos. Los derechos no conseguidos se deben reivindicar y existen varias vías para hacerlo. Una de ellas es el escrache, ir a las mediaciones de la casa del político que se niega a conceder el cerecho para influir en su decisión y para dar publicidad al hecho de que esa persona está obstaculizando la consecución de derechos.


Lo que estamos viendo estos días ante la casa de la familia Montero Iglesias es acoso y violencia estimulados por el odio ideológico. Sus organizadores se están creciendo porque nadie quiere enfrentarse verbalmente a un imbécil por la teoría de que el imbécil te va a tumbar siempre. Fascistas con altavoces y megáfonos, desde los que suena el "cara al sol" y todo tipo de insultos al vicepresidente y la ministra " rata comunista" " ministra de mierda" Ante Saez de Santamaría escuchamos "vivienda digna" "parad desahucios". Hay que estar muy ciego para no ver la diferencia.

Pero ciegos no nos faltan en este país. Cifuentes la de las cremas, los titulos y las lágrimas, vuelve al ruedo ibérico para recordar a Iglesias que ella sufrió escraches y  el periodista Herrera, siguiendo su costumbre de acudir al olor de la carroña,  le recuerda a Iglesias que él trajo el "virus" del escrache y que  ahora blinda su casa con guardias civiles. Herrera ha olvidado los palos que recibieron los de la PAH y lo tranquila que está la Guardia Civil, pero bueno a quien no quiere ver no hay que comprarle gafas de aumento.



   El conservadurismo más rancio ha descubierto un modo de destruir cualquier reivindiccación desde el pueblo dándole la vuelta a la tortilla, hoy escrachas tú, mañana escracho yo. Lo que es válido para mí lo es para ti. Con ese discurso básico y sórdido pretenden desvincular las vías de lucha  de sus causas y objetivos, dejando el método desnudo de contenido.
Sabemos que el grupo que amenazó a Oltra o los que acuden cada día a la casa de Pablo Iglesias no reivindican nada, no tienen conciencia social, ni cultura política y que sus aficiones van por la destrucción de la democracia, sabemos que son manifestaciones de odio a la izquierda y especialmente al comunismo. Sabemos bien que lo que se está haciendo en las últimas semanas ante la casa de Pablo Iglesias no es un escrache, sino un acoso personal y tendencioso, una manifestación de odio ancestral hacia los comunistas, son los andrajos de una historia turbia, de la victoria del fascismo y su enraizamiento durante una larga noche de los tiempos. Lo que vemos son los restos del naufragio de España tras la guerra civil.

  Están dejando a la izquierda sin sus palabras y sin sus vías de lucha, tomándolas y llevándolas a un contexto opuesto a su origen. El mensaje es que en ese juego solo contamos con la inteligencia y la prudencia. Es eso o nos tiramos todos al fango a darnos mordiscos y puñaladas. Pero ¿ no es ese el objetivo de los escraches fascistas, dejarnos desarmados y sin capacidad de respuesta para  meter el país en un lodazal? ¿Dar vía libre al fascismo es la solución para acabar con el fascismo? Coge un libro de historia .... Ahí está la respuesta.