jueves, 23 de julio de 2020

Juan Carlos I: Atado y bien atado. Cuarta parte

"Españoles, Franco ha muerto" dice un lloroso Arias Navarro en blanco y negro.
 Botellas de champán y lágrimas por doquier. En Zarzuela las dos cosas se mezclan.
 El ejército ha puesto la Operación Lucero, para no tener problemas de orden público hasta el entierro del Caudillo en el Valle de los Caídos, con los máximos honores, escoltado su cadáver por el flamante nuevo rey. Luego llega la Operación Alborada para la fase de transmisión de poderes, también con medidas para garantizar el orden público, y para organizar un desfile militar y la ceremonia de coronación.
  España ya tiene al cachorro del fascismo coronado. "Os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro rey de España, Don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado"
   Santiago Carrillo y Felipe González  mantienen  la actitud de oposición a Juan Carlos, siguiendo lo acordado   cuando Franco aún estaba vivo. La Falange de la SEU - sindicato estudiantil- es más tenaz en su oposición y repite la vieja frase "No queremos reyes idiotas"
 Pero el rey será coronado. La operación Lucero y la operación Alborada, organizadas por el Ejército de Franco  lo van a garantizar con interrupciones de eufóricas ovaciones durante  el discurso  El Discurso se lo ha escrito Torcuato Fernández Miranda y no aclara nada sobre el futuro. Eso se deja para cuando el Rey vaya a Estados Unidos en 1976  y ante el Congreso habla ya de un cambio ordenado Cambio 16 incluye un dibujo de Dodot y Ortega en el que rey aparecía vestido de frac y bailando claqué al estilo de Fred Astaire. Arias Navarro ordena el secuestro de la revista. revista fue secuestrada. Solo la presión de  Le Monde y el Washington Post, entre otros, consiguen que no se cierre definitivamente.
    Es Rey de España sin que su padre haya abdicado. 
  En la nueva imagen del rey idiota hay que crear el relato de que no es tonto  sino que se lo ha  hecho para resistir al franquismo y traer la democracia. Pero lo ha hecho tan bien que no es tarea fácil convencer al país de que no lo es.
  Recién coronado, no hay  ninguna certeza de que el pueblo lo acepte; así que se inicia una programación de actividades según estudios de la opinión pública.  Se encarga de programar el amor al rey el Gabinete de Orientación y Documentación, S.A con periodistas, políticos y militares. Terrorismo, separatismo y republicanismo son sus campos de acción. Este gabinete dura hasta la llegada de Suárez. Sus miembros pasan a Reforma Democrática, creada por Fraga, embrión de Alianza popular. Los militares pasan al CESID.
   Los de la Operación Lolita ya han decidido que hay que defenestrar a Arias Navarro y elegir a Torcuato. Fernández Miranda dice "Lo que el rey quiera"  y los lolitos le responden "No, el rey va a hacer lo que tu digas"
  Juan Carlos que sigue siendo tonto hace  lo que Torcuato dice.  Carlos Arias mantiene  su puesto. Pero su gobierno solo es una fachada mientras se arreglan las cosas y se modifican  las Leyes Fundamentales sin que sus impulsores perdieran poder. Torcuato Fernández Miranda  es presidente de las Cortes y del Consejo del Reino Desde aquí maniobra  para poner en marcha su programa de reformas.  Lo importante es impedir que la derecha pierda  el poder.  El PSOE y el PCE ya no son problema, han aceptado el trato; pero el movimiento obrero es otra cosa.
   La idea de la evolución del sistema de Torcuato, era que había que integrar a la izquierda sin potenciarla, es decir, debilitándola. El 6 de febrero se dictó la Ley Antiterrorista. El 3 de marzo, la policía abrió fuego contra una manifestación obrera en Vitoria, matando a cuatro manifestantes e hiriendo a muchos otros.

   Estaba precisamente Adolfo Suárez como ministro interino de la Gobernación en aquel momento, sustituyendo a Fraga, de viaje en Alemania.
   Los líderes del PCE y los del PSOE, entre otros, han pactado ya con la corona una especie de rendición a cambio de ciertas cotas de poder, pero ahora toca controlar a su militancia de base, que nada sabe de las conversaciones secretas ni de los compromisos que han adquirido. Haciendo un paripé indecente, se suman a los demás en la Coordinación Democrática, más conocida como «Platajunta» que aglutinaba a la mayoría de los partidos de izquierda.  La Platajunta pedía  la liberación de los presos y detenidos políticos, el retorno de los exiliados, plena libertad sindical, derechos y libertades políticas de las distintas nacionalidades, apertura de un periodo constituyente… Y el manifiesto lo firmaron todos los grupos asistentes, excepto los democristianos.
   La policía detiene a  Trevijano  y los reunidos de la Platajunta. Los Solana se libraron porque tenían contactos. El Rey, al que tantas veces llevó de juerga en su coche en los años de la academia de Zaragoza, le dijo, compungido:  "¡Hay que ver, Tono, que estoy de rey y no puedo hacer nada!".
Huelgas y detenciones de comunistas no domesticados, represión en Euskadi y la extrema derecha carlista que dispara en Montejurra a una multitud. Su instigador vive jubilado y feliz en Huelva. Fue una llamada de atención para que la izquierda no se desbocase, el régimen tenía perros amaestrados  y fieras salvajes y sacaría a unos u otras según fuese necesario.
 Ya despunta la figura de Suárez, que controlaba todo lo que hacía o decía Arias, un franquista
recalcitrante de la Falange, ascendido gracias al apoyo del «búnker» de El Pardo, desprecia al monarca. Las relaciones del rey y Arias se deterioran a pasos agigantados. Toca defenestralo.
La reina Sofía mete baza en alguna cuestión que saca  de quicio al monarca, y sus gritos resuenan de tal modo que ella tiene que salir corriendo y llorando.  Le cuenta a Torcuato que ha sido malo con la reina porque Arias lo tiene nervioso.  Cierto que Arias era chulo con el rey y lo llamaba idiota cada vez que tenía ocasión y la cosa viene de lejos.

 Los embajadores de Estados Unidos y de la República Federal Alemana visitan a Torcuato Fernández Miranda, en los últimos meses del 75 y primeros del 76. La vía de la represión para controlar a la oposición no es suficiente. Hay que tomar otras medidas más políticas. Sobre todo a partir de la formación de la «Platajunta», comienzan a darle vueltas a la idea de crear un partido gubernamental, imprescindible de cara a una futura legalización de otros partidos. Arias no vale. Hay que librarse de él. Juan Carlos ya le ha echado el ojo a Suárez que garantizará una reforma sin riesgo.

 La escena del cese  de Arias en el Palacio de Oriente es muy violenta. Llegan a forcejear físicamente cogiéndose de la solapa. Pero oficialmente es una dimisión, firmada el 1 de julio del 76 por el propio Arias.
Fraga y Areilza figuran como sucesores de Arias, ambos comprometidos en los nuevos planes de reforma.  Pero Torcuato quiere un devoto.  El rey le dice a su amigo "El pacto lo acabamos de hacer tú y yo y basta"

   El hombre elegido es Adolfo Suárez, joven y carismático, capaz de ganar unas elecciones con la fórmula yanqui.  La banca también quiere a Suárez y dadas sus actuaciones en Euskadi y Montejurra el ejército lo adora también. Luego les saldrá  rana, cuando se siente fuerte y quiere volar solo. Pero en su primer gobierno cumple con el pacto, solo que Fraga esperaba ser elegido y se cabrea. No acepta estar en el gobierno del joven falangista. Areilza y Garrigues muy decepcionados, 
 El rey se asusta. Se le están yendo sus pilares. Pero Fraga ha dicho no y es no. Pero ahí está Martín Villa dispuesto a salvar el primer gobierno de Su Majestad. Ahora toca escribir un relato amable de la monarquía porque un referéndum para dar oportunidad de votar a favor de la república no iba a haber y  la reforma de las Leyes Fundamentales la iban a hacer ellos a su manera y   las elecciones se tendrían que ganar.
 Por la izquierda Suárez se trabaja un  PSOE que, después de sus primeros contactos con el entorno del príncipe antes de la muerte de Franco, ya está de rebajas. Felipe González se muestra dispuesto a reconocer la Monarquía si se apoya al PSOE en detrimento del Partido Comunista. De cara  al exterior debe seguir siendo republicano para  que no se le echen las bases encima.  Al mismo tiempo, otros dirigentes del PSOE (los hermanos Solana, Enrique Múgica y Luis Gómez Llorente) maniobran para presionar al entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, a fin de que no legalice al PCE, al que ven como fuerte competidor.
  En esto tenía el PSOE un buen aliado. El Ejército tampoco quería un PCE legal. El presidente tiene un gran éxito personal, lo cual es bastante extraordinario, ya que muchos de los militares han acudido a la cita dispuestos a dar guerra. Les explica tan bien las cosas que un coronel acaba jaleando a Suárez con un «¡Viva la madre que te parió!».

   Dos días después, el Consejo de Ministros aprueba el texto definitivo del Proyecto de Ley para la Reforma Política, el rey se desembaraza de las Leyes Fundamentales a las que ha jurado fidelidad en 1969.
  Rodolfo Martín Villa decide actuar con prudencia en el orden público pero no se consentirá nada que atente contra la unidad o la monarquía.
  Cerca del referendum sobre la ley de la reforma el PSOE celebra su primer congreso en España desde la República, en un hotel de lujo de Madrid. Contó con la presencia de importantes figuras del socialismo mundial Willy Brandt, François Mitterrand, Olof Palme y Michael Foot. Antes habían visitado a Suárez y al Rey. Felipe González afirma "El PSOE está dispuesto a negociar con el gobierno el proceso de tránsito a la democracia…"  Su objetivo ahora es robar el espacio electoral del PCE.

   Pero claro en el congreso alguien  despliega una gran  bandera republicana y se oyen gritos de  «España, mañana, será republicana»  y los propios líderes del PSOE lo sacan de allí como pueden, y empiezan a cantar la Internacional que va mejor a la situación de  no tocar al Rey.


1977 es un año difícil. Todo está saliendo a pedir de boca de acuerdo con los planes yankis. El cambio político controlado y limitado. El nuevo sistema español va a dejar fuera fundamentalmente a los exponentes republicanos y a los nacionalistas de izquierdas vascos, gallegos y catalanes. No se les reconocen sus derechos políticos hasta que, mucho después de las primeras elecciones, el espacio electoral y el Parlamento están bien controlados y ocupados.
 El día 23 de enero muere asesinado por el pistolero de extrema derecha Jorge Cesarsky, el joven Arturo Ruiz en una manifestación en Madrid. Al día siguiente, en un acto de protesta, resulta gravemente herida y luego muere la joven universitaria Mari Luz Nájera por el impacto de un bote de humo.  En las  manifestaciones callejeras, distintos grupos de lucha armada activos en aquel momento, ETA y GRAPO, encadenaban una acción con otra. La gota que colma el vaso es la acción de un grupo de pistoleros de extrema derecha que  asalta  un despacho de abogados laboralistas en la calle de Atocha, abatiendo a tiros a cinco miembros del Partido Comunista y de Comisiones Obreras. El funeral de las víctimas constituye el primer acto masivo del todavía clandestino Partido Comunista.
 El rey sufre esas indisposiciones que le dan cuando tiene que dar la cara o ve en riesgo su salud "coronaria", pero el bueno de Carillo le va a dar sedantes para que se calme.
Carrillo lo acepta todo en su reunión con Suárez, sin consultar siquiera con la militancia.  También el PCE recibe ordenes estrictas de los mandos de  no sacar banderas republicanas.
   Veinticuatro horas después de hablar con Suárez, Carrillo convoca al Comité Central y les comunica que el Partido Comunista será legalizado y podrá acudir a las elecciones generales... y luego les cuenta que habrá algunos cambios al respecto de la bandera y la monarquía…  Ya se habla de "eurocomunismo".
 Si antes lo hizo Felipe ahora Santiago cambia en un día cincuenta años de historia.
La prensa cuenta lo bueno que es el rey y como con su inteligencia y moderación está creando la democracia.  El Sábado Santo  la prensa informa a los españoles que el PCE acababa de ser legalizado. Para evitar problemas Suárez y Carrillo lo habían hecho discretamente. Ni siquiera el Rey lo esperaba.  Suárez gana. Lo ha hecho y los tanques no han salido a la calle.  El flaco resultado del PCE  eurocomunista en las elecciones calma al ejército. Carrillo ya acude a las recepciones oficiales del Monarca y presume de que los camareros comunistas le reservan los mejores canapés.
El rey lo llama cariñosamente don Santiago y Carrillo se rie de las gracias del Borbón.

   Después del éxito con don Santiago ya se puede halbar con  Jordi Pujol  y llamar a Josep Tarradellas. Josep y el rey se entendienden de maravilla " Tarradellas se parece a Franco.."  dice el bueno de Juan Carlos.

  Y para hacer el jaque mate Suárez consigue que abdique  Don Juan.
Ya solo quedan las elecciones, la formación del producto electoral Unión de Centro Democrático, ansiolíticos para Fraga en Alianza Popular, Felipe y don Santiago juancarlistas y alguna anécdota como  la de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) cuyo lider se atrevió a decir en la televisión que " La grave crisis por la que atraviesa España tiene un máximo responsable: el inquilino de este palacio, el rey, que ha sido impuesto por Franco".

Gan quien tiene  que ganar y todos ya monárquicos hacen una Constitución a medida para el Rey, para perpetuar a los Borbones, porque saben por experiencia que si no los blindan los echan.

 España ya tiene su Constitución. Ya es una, grande, y monárquica.

miércoles, 22 de julio de 2020

Juan Carlos I: Esperando a que se muera. Tercera parte


   Desde la designación de Juan Carlos como sucesor hasta 1972 Don Juan no quiere verlo. El reencuentro será con motivo de la boda de la infanta Margarita, su hermana ciega,  con el doctor Carlos Zurita, el 12 de octubre, en Estoril. Aun así, con ambiente de fiesta y todo, el conde evita que le fotografien con su hijo.
 El príncipe esperaba, como millones de españoles, aunque con sus motivaciones muy diferentes, a que Franco se muera de una vez.
En las escasas actividades de su jornada laboral, lo más entretenido es ir a El Pardo una vez a la semana.  El príncipe se aburre. 
Reuniones con Franco y con  los ministros López Rodó y López Bravo y  comunicaciones, informes o recados, del ejército, de falangistas, intelectuales, empresarios y periodistas forman parte de su vida. Franco para animarlo un poco lo envía a viajar por España para que se vayan acostumbrando a él. En estos viajes tuvo que esquivar algunas patatas, huevos o tomates.
Mientras los hombres de la «Operación Lolita» continuan su ardua tarea de preparar el terreno para lo que vendrá después de Franco. 
  En estos momentos, a finales de los 60 y principios de los 70,  ETA empieza su actividad contra le franquismo. En 1968 matará a dos guardias civiles, los primeros de una larga lista
  A principios de los 70 se suceden movilizaciones de protesta en Euskadi por los juicios del tribunal militar de Burgos contra nacionalistas vascos. 
 Pese a su gran apego al poder, Franco acaba por ceder en junio de 1973, designando como presidente del Gobierno a su asesor, el almirante Luis Carrero Blanco.
Fernández Miranda se convierte  en su vicepresidente, ministro secretario general del Movimiento y, además, cada vez con mayor fuerza, el hombre de confianza política del príncipe Juan Carlos.
 Para ir dando publicidad al Borbón fuera de las fronteras lo envían en 1971 a visitar a Nixon con motivo del lanzamiento del Apolo XIV.  En una entrevista de televisión respondió en un perfecto inglés "La influencia que tiene en las generaciones contemporáneas la concepción del universo, obliga a los hombres a salir de su aldea y procurar una visión de la vida más ancha que la que tuvieron las gentes de épocas anteriores", dijo sin equivocarse.
   La prensa señala que el príncipe era mucho más listo de lo que se cree. Habla inglés y dice frases largas.

 La inestabilidad política de los 70 es la máxima preocupación de Estados Unidos. Después de la limpieza que ha hecho Franco, España está ya preparada para acometer una transición pacífica. Con una módica inversión político-monetaria, ponen en marcha sus planes de financiar y proteger  la transición. Se trata de organizar partidos políticos y su  legalización. Los partidos  diseñados como sucursales de un centro estratégico. Al electorado se le reserva la función de consumidor del producto, por cuyo voto un grupo de partidos especialmente elegidos competirá entre sí en régimen de oligopolio. Las marcas, eslóganes y campañas de dichos partidos serán prefabricadas, con técnicas traídas de Estados Unidos, por personajes formados y teledirigidos para dicha función, como Julio Feo para el lanzamiento y acceso al poder de Felipe González, el candidato fundamental que desmontará los partidos de izquierdas y hará que España se quede en la OTAN.

   De acuerdo tanto con los planes de la «Operación Lolita»  como con los de Estados Unidos, la Casa del Príncipe es el aglutinante. En la Zarzuela se reunen todos los nuevos políticos encargados de dejar lo atado bien atado.
Como ejemplo de estos tejemanejes, Jacobo Cano facilita los primeros contactos con el PSOE, a través de los hermanos Javier y Luis Solana.  Muerto en accidente en 1971  le sustituiría Jaime Carvajal, que trabajaba en el Banco Urquijo con Luis Solana. 
Luis Solana va a ser un asiduo de La Zarzuela, a donde acude en moto y entra sin quitarse el casco, para no ser reconocido. Al grupo del príncipe le interesa especialmente porque, siendo un buen chico de la burguesía, tiene el lustre de haber estado en la cárcel por vinculación con la Asociación Socialista Universitaria y  algunas relaciones, aunque no orgánicas, con el Partido Socialista. Su hermano Javier (el que acabará  siendo Secretario General de la OTAN en el momento del bombardeo de Yugoslavia) sí está mucho más encajado en el organigrama del partido y también está  al tanto de las conversaciones, aunque no participa en ellas personalmente.

   Aparte de hacer contactos, el entorno del príncipe, como buen gabinete de relaciones públicas, tiene que ocuparse de ir construyendo una buena imagen del futuro monarca. 
La idea es de tiempos de cuando  Carrero Blanco era presidente del Gobierno, un poco preocupado porque aquello de tanto tomatazo y tanto chiste sobre el idiota.
  Precisamente ahí es  donde aparece la superstar Adolfo Suárez  que comienza  a trabajar para Juan Carlos, desde su puesto de director general de Televisión. Se encarga personalmente de crear una filmoteca con imágenes de Juan Carlos y Sofía, en favor de la causa monárquica juancarlista, suprimiendo todas las apariciones de Don Juan.
   Otro asunto a tratar es las condiciones del Ejército, si está dispuesto a dar otro golpe o iniciar otra guerra. Y por el momento parece calmado. Se harán  también estudios de la sociedad para ver como reaccionará a la muerte  Franco. La Operación Lolita ahora se llama Operación Príncipe.
  Y justamente en este momento dulce para los franquistas organizando el franquismo sin Franco, y para el príncipe organizando su propio reinado cuando Carrero Blanco descubre que su coche vuela.
El 20 de diciembre de 1973 el Dodge negro se eleva sobre  la calle Claudio Coello de Madrid. Se dirige, como cada día desde hace años, siempre siguiendo el mismo itinerario, a la misa de nueve de una iglesia de la calle Serrano frente a la Embajada de Estados Unidos. En vez de ir a misa, esta mañana acaba en un convento de jesuitas.

   El atentado contra Carrero tiene  el claro objetivo de desactivar o entorpecer los mecanismos puestos en marcha por el Régimen para facilitar la transmisión de poderes a Juan Carlos a la muerte de Franco; es decir, la perpetuación del propio Régimen. Pero las recientes revisiones sobre la Transición  han elevado a categoría de verdad la versión que elaboraran periodistas como Victoria Prego,  ETA habría poco menos que pretendido boicotear el camino hacia la democracia, encarnada en el mismísimo Carrero Blanco. 
 Sea como fuere,  Carrero trastorna los planes de la Operación Lolita, seguiremos llamándola así. Franco, ya bastante piltrafa, hace un cambio en su gobierno y mete al falangista Carlos Arias Navarro. Arias Navarro es conocido  como "el carnicero de Málaga" por sus labores como represor en la posguerra, siguiendo los consejos del Búnker, o "aparato del Pardo" formado por Carmen Polo, el marqués de villaverde, su médico Pozuelo y sus ayudantes.
El grupo Lolita  se queda descompuesto por el momento. Todos los hombres del almirante son destituidos en cadena. Torcuato Fernández Miranda es expulsado de la vida política, Laureano López Rodó es enviado de embajador a Viena.
 Cuando Juan Carlos sea rey, se los traerá a todos para premiar su fidelidad. 
 Los plantes de Estados Unidos de una transición ordenada siguen en pie y  el príncipe sabe que eso significa que está salvado.

    Realmente la diferencia entre Arias Navarro y los tecnócratas del Opus es tan mínima que ponerse de acuerdo no  supone mucho.La diferencia está en que el aperturismo proyectado se basa en la modificación de las Leyes Fundamentales no por vía de reforma, como en el plan del Opus, sino por vía de interpretación. Al igual que la Operación Lolita, el Espíritu del 12 de febrero, día del discurso de de Arias Navarro consisteen vestir el muñeco del franquismo con un traje nuevo. El 16 de diciembre de 1974  Arias aprueba el Estatuto de las Asociaciones Políticas, de tan escaso alcance que parece ridículo incluso a los propios franquistas.

    Trevijano y don Juan aparecen de nuevo, ven un agujero por donde meterse apoyándose en la oposición democrática para arrebatar el trono a Juan Carlos.  En el Hotel Maurice de París se entrevistan  con exiliados e los intelectuales. La idea es que don Juan haga unas declaraciones a Le Monde, la biblia del progresismo europeo, manifestándose en contra de todo lo que significa la dictadura pidiendo la legalización de todos los partidos políticos, un referéndum para decidir si se quiere monarquía o república, el reconocimiento de los derechos de las distintas naciones del Estado, el completo establecimiento de las libertades y derechos civiles, la libertad sindical y de prensa, la independencia del poder judicial y la separación entre la Iglesia y el Estado. Tras las declaraciones, los distintos partidos y grupos de la oposición van sumándose en cadena, apoyándolas, para crear una situación irreversible de ruptura con el régimen. Todos aceptaron el proyecto, y Don Juan se hace demócrata para la ocasión . La publicación está prevista para el día 28 de junio.

Pese a que está claro que la iniciativa supone la ruptura, Don Juan tiene la ocurrencia de consultarlo con Franco, en una entrevista en Palma de Mallorca, a donde ha  ido a reparar su barco. 
Y al fin, ya muy cerca del día 28, en la segunda quincena de junio, el secretario de Don Juan llama a Trevijano para decirle que se suspenden las declaraciones. Don Juan no se atreve, Franco le ha hecho ver que no tiene apoyos ni siquiera el familiar.

  Trevijano  tiene que seguir solo. Transforma el texto en los doce puntos de la declaración programática de la Junta Democrática, una nueva plataforma que agrupa varios sectores de la oposición, que se reune por primera vez el 25 de julio de 1974 en el hotel Intercontinental de París.

   Más inquietante todavía que la muerte de Carrero es la Revolución de los Claveles, en abril del 74, en el vecino Estado portugués. En la comunidad de exiliados aristocráticos de Estoril, algunos huyen  al extranjero  preocupados  por sus propiedades. Pero otros no sólo se quedan sino que aprovechan la situación para comprar barato a los que salen corriendo. Don Juan  se queda  porque Mário Soares le garantiza la seguridad de Villa Giralda y sus ocupantes.

 En  1974  la Comisión de la Trilateral se reune para dar las directrices de las nuevas democracias ibéricas: Supresión de las leyes que prohiben la financiación por las grandes empresas de los partidos políticos,  los partidos deben depender de sus inversores capitalistas  y transformarse en una subespecie de empresa con plantilla de producción política según el mercado. La financiación ilegal y la corrupción no son más que parte de la mecánica. Las internacionales Demócrata-Cristiana, Socialdemócrata y Liberal en Alemania aportan ayuda financiera para la recreación de los partidos que ostentarán el poder años más tarde. En julio de 1974, se convoca en Suresnes (Francia), con toda urgencia y con la financiación del partido en el gobierno de la RFA, un cónclave de jóvenes escindidos dos años antes del tronco del PSOE, que situó a su cabeza al equipo de Felipe González, los socialdemócratas de la baza norteamericana disfrazados de izquierdas. Y los colaboradores de Juan Carlos intensifican los contactos con la oposición controlable.


 Nicolás Franco, sobrino del dictador, ya se declara abiertamente "demócrata" en una entrevista a Cambio 16.  En 1974 se reune en París con Santiago Carrillo. El PCE es el partido más importante de la oposición y se piensa que su legalización evitará que el PSOE aglutinase a toda la izquierda. El representante del príncipe saca una impresión positiva y constructiva de la reunión. De hecho, Carrillo compromete al PCE en no mover ni un dedo hasta que Juan Carlos sea coronado rey, y en reconocer la monarquía a cambio de la legalización de su partido. 
   Al poco tiempo Nicolás se entrevista con Felipe González en Madrid,  De esta entrevista salió todavía más contento. El Partido Socialista ha girado hacia el electorado socialdemócrata, Tras entrevistarse en Madrid con Juan Carlos, en mayo del 75, un colaborador del presidente Ford declaraba a Le Monde: "La transición gubernamental en España se efectuará en el transcurso de los próximos cinco años"  En septiembre, Felipe González dice al diario sueco Dagens Nyheter: "Espero la instauración de la democracia en España de aquí a cinco años".
  Ahora solo le queda al equipo de Juan Carlos el búnker. María del Carmen Martínez-Bordiú, la nietísima, casada con Alfonso de Borbón y Dampierre en 1972. Alfonso es el favorito de los falangistas para suceder a Franco. En la boda Carmen Polo hace reverencia de reina a su nieta y Alfonso regala el Toisón de Oro a Franco, y lo que es peor, Franco lo acepta cuando había rechazado el que Juan Carlos le regaló para su boda con Sofía. 
Alfonso deja claro que apoyará a Juan Carlos si este jura los Principios Fundamentales 
Al morir don Jaime  en 1975 Alfonso de Borbón y Dampierre asume que él es  el Jefe de la Casa de Borbón.  El Duque de Cádiz intriga para desplazar a Juan Carlos en los escasos meses que le quedan al ya decrépito dictador. Juan Carlos teme  por su suerte, ante la posibilidad de que el aparato de El Pardo o los falangistas den un golpe de timón de última hora pero los "lolitas" tienen a Estados Unidos de su parte. 

Juan Carlos continua con sus visitas diarias a Franco, hasta que muere, el 20 de noviembre de 1975. Poco antes tienen una emotiva despedida. El príncipe se acerca a su cabecera y el dictador le coge la mano, la aprieta muy fuerte y le dice en un suspiro: "Alteza, la única cosa que os pido es que mantengáis la unidad de España"

 

martes, 21 de julio de 2020

Juan Carlos I: Jaque al padre. Parte segunda


Cuando se acercan  los años 60 el franquismo, completamente consolidado, es un bloque con familias en lucha.
Los tecnócratas del Opus frente la Falange. El Opus está con el príncipe, el mismo Escrivá de Balaguer lo visita en el palacio de Montellano.
La Falange lo odia.
  A partir de 1957, ya muerto el infante Alfonso, el Opus y Acción Católica (las juventudes católicas), inician la "Operación Lolita". Su objetivo es planificar con antelación el franquismo sin Franco. La monarquía es la solución para que el régimen no se agote cuando desaparezca el dictador.
  La guerra de familias acaba con la llegada de Carrero Blanco,  quien consigue en febrero del 57 que Franco haga una crisis de Gobierno que incorporará solo a los círculos de poder del Opus. La euforia entre los monárquicos es enorme.
  Torcuato Fernández Miranda es el ideólogo de la operación. No es miembro pero si cercano al Opus. Planea reformas moderadamente aperturistas dentro del orden.  La sucesión en Juan Carlos representa la continuidad. Todavía en el año 66, escribe en el diario Arriba que el futuro rey "tiene que ser de estirpe real. Pero además tiene que ser encarnación de la legitimidad histórico-nacional que el Estado español, surgido del 18 de julio, encarna".

¿Cómo vive todo estos tejemanejes en torno a su persona el otrora Juanito, ya convertido en el príncipe Juan Carlos? Una gran parte sin enterarse de nada, otra conspirando contra la intención del padre, Don Juan, de no permitir que su hijo se salte la la línea dinástica.

  Juan Carlos se encuentra en la Academia Militar de Zaragoza, y los viernes y sábados, se lo llevan al Gran Hotel, para que la vida militar no se le haga tan dura. Allí conocerá a Trevijano el que en 1974 creará la Junta Democrática y la Platajunta, el mismo que encarcelará en su primer gobierno con Fraga en 1976. Por ahora Trevijano le toma le pelo haciéndose pasar por mejicano  y se lo lleva de parranda en su cochazo. Lo que no sabe Juan Carlos todavía mientras llega en el cochazo de Trevijano a la Academia para dar envidia a sus compañeros es que Trevijano es juanista y no juancarlista.
  Pero Juan Carlos va tomando terreno en detrimento de su padre,  los consejeros franquistas  le hablan de ganarse a la derecha. En el día de la Victoria desfila ante el Caudillo como cadete. Falangistas y carlistas en los alrededores del desfile, provocan altercados callejeros y despliegan pancartas con ofensas hacia el príncipe. Don Juan no está dispuesto a arrojar la toalla y si la falange y el carlismo lo apoyan él se pone la camisa azul y la gorra roja y si lo apoya el PSOE en el exilio él se abre al izquierdismo.
 En cuanto Juan Carlos termina sus estudios militares, de una forma poco brillante por cierto, el conde de Barcelona da su último puñetazo en la mesa para demostrar que él tiene autoridad sobre su hijo, lo que es lo mismo, sobre la sucesión. Decide que el príncipe vaya a la Universidad de Salamanca. Franco le avisa que el muchacho no es muy listo. El Opus Dei propone que estudie en su Universidad, la de Navarra. Pero Franco tiene sus propios planes.  En marzo de 1960 en un encuentro con Don Juan en Las Cabezas se acuerda que Juan Carlos resida en la Casita de Arriba del Escorial y que reciba enseñanza personalizada y privada, lejos del mundanal ruido, que se traducía en los falangistas y los carlistas por un lado y la izquierda que comenzaba a agitar la universidad desde la clandestinidad. Así que, protegido por todo tipo de halagadores y zalameros  estudia nuestra eminencia.
  Cuando el 19 de octubre de 1960 entra por primera vez en el vestíbulo de la Facultad de Derecho, los estudiantes  de la Falange lo reciben con gritos ensordecedores de "¡Abajo el príncipe tonto!, ¡No queremos reyes idiotas!"  Juan Carlos tiene que darse la vuelta e irse por donde ha venido.
 Se recurre al lider de las Juventudes Monárquicas Españolas, Luis María Ansón, para que negocie con las Falanges Universitarias e incluso con la Asociación Socialista Universitaria; y hasta con la célula comunista clandestina, aunque con los últimos siempre prefirieron negociar a estacazos en la calle y en las comisarias.  Se llega  al acuerdo de que dejen que el príncipe asista a clase como si fuera un estudiante más. Los jóvenes monárquicos despliegan el 31 de octubre todos sus efectivos en la universidad y rodean a los alborotadores,  sobre todo a los carlistas. Consiguen por fin que Juan Carlos entre. Los estudiantes de la oposición de izquierdas entre los que se encuentran Pilar Miró y Nicolás Sartorius continuan saliendo del aula en señal de protesta en el momento en que entra Juan Carlos.

Las  protestas en Ciudad Universitaria no son la única fuente de preocupación para los franquistas en estos años, aunque Juan Carlos no se entere de nada.
 También están en marcha proyectos nacionalistas renovados en Cataluña y el País Vasco, que plantean un desafío directo a la tradición centralista del franquismo y la monarquía. Y, lo más importante en lo que a conflictos sociales se refiere, las luchas obreras que, en febrero de 1961 se recrudecen con la  por primera huelga prolongada en la cuenca minera de Asturias, de proporciones y enfrentamientos masivos, duramente reprimida por el gobierno del que es  ministro Manuel Fraga, el fundador del actual y democrático Partido Popular.
    Todo esto preocupa mucho a Washington. España continua siendo una de las dictaduras protegidas por Estados Unidos (junto con la de Salazar en Portugal, Trujillo en la República Dominicana, Somoza en Nicaragua y Chiang Kai-chek en Taiwán). La CIA comienza a pensar, en una pequeña apertura democratizadora calculada. Por ahí van precisamente los tiros de los tecnócratas del Opus y de eso tratan en sus reuniones en Madrid los miembros del gobierno franquista con los representantes del centro de inteligencia norteamericano, transmitiéndole después a Franco el interés de la institución yanqui por conseguir que el Estado tolere primero, y legalice después, al menos dos partidos: uno socialdemócrata y otro democrático-cristiano.
 En junio de 1962 en el "Contubernio de Múnich" se reunen monárquicos liberales, democristianos, socialistas, socialdemócratas, nacionalistas vascos y catalanes bajo la alta autoridad moral de Salvador de Madariaga que, al concluir la reunión, afirmó: "Hoy ha terminado la Guerra Civil".  Don Juan envia sus representantes para hablar con los partidos reunidos allí. Le transmiten que el PSOE si se acordaban una transición democrática apoyarála monarquía.
 Franco se encolerizz  y encarcela o exilia a los reunidos en Múnich. De apertura nada.  El conde de Barcelona jura a Franco que él no sabe nada de lo que ha sucedido en la ciudad alemana.
 Como muestra de buena voluntad lo invita a la boda de de Juan Carlos en 1961 y le ofrece el Toisón de Oro, pero Franco no va pero envía representantes.
  Un asunto importante a resolver es la boda del príncipe. Después de algunos infructuosos encuentros :Sofía trata de liarse con Harald de Noruega y Juan Carlos oscila entre  los favores de  la bailaora la Chunga y los amores de las más aristocráticas Gabriela de Saboya y Olghina de Robiland , en 1960 se encuentran  en  Nápoles, donde los Borbones habían acudido para asistir a la Semana de Vela de las Olimpiadas de Roma y surge la chispa. De regreso a Estoril, Juan Carlos le confiesa a un amigo que se ha hecho novio de Sofía, y le enseña una pitillera que ella le ha regalado.
  Sofía y Juan Carlos son primos lejanos y, ambos, primos de la reina Isabel II de Inglaterra; forman parte de esa colonia de zánganos que recorre Europa bajo el nombre de "miembros de las casas reales" a la caza de tronos vacantes.
  Juan Carlos comunica a su padre su noviazgo. Al padre le gusta, pero Franco ya había descartado cualquier descendiente de los reyes griegos, porque no eran católicos. Nadie se atreve a darle la noticia. Lo hace don Juan por radio desde el Saltillo cuando Franco está en el Azor.
 Don Juan no quiere enfadar a Franco, tampoco su hijo. En realidad quiere estar bien con todos porque su aspiración es el trono para él mismo.  Para calmarlo , por el asunto del Contubernio de Múnich y por lo de la princesa griega, lo invita a la boda y le ofrece el Toisón. Pero Franco no da su brazo a torcer.
 En cuanto a la dote, los Borbones regatearon sobre lo que había ofrecido Harald y consiguieron rebajar el precio de la princesa. En declaraciones a la prensa francesa Sofía diría más tarde: «Todavía hoy, no lo he olvidado y recuerdo aquello con cierta amargura».

   El 14 de mayo de 1962 se casan en Atenas. Franco envía sus representantes. Los que sí asisten son los magnates Aristóteles Onassis y Stavros Niarchos que son invitados de excepción. Aristóteles Onassis incluso colabora en la organización del evento, poniendo varios aviones de su compañía aérea, la Olympic Airways, a disposición de los invitados.
 Al regreso del viaje de novios se instalan en la Zarzuela, cerca del Pardo. El Opus presiona para que Franco se calme en cuanto a Sofia y la misma  princesa, muy diplomática ella, también actua como una verdadera profesional para ganarse al dictador. Su matrimonio con Juan Carlos va a ser un buen campo para que Sofia muestre que tiene buenas "tragaderas"
 Franco reestructura  la Zarzuela, el director de la casa será el marqués de Mondéjar. Casi al mismo tiempo el propio príncipe reclama a Alfonso Armada para el mismo  cargo. Los dos, Mondéjar y Armada, forman un equipo de militares muy próximos afectivamente al príncipe desde los tiempos del Palacio de Montellano, cuando Juan Carlos preparaba su ingreso en la Academia Militar de Zaragoza. Armada llega a ser con el tiempo uno de los mejores amigos de Sofía, con la que la afinidad de carácter, e ideológica, se manifestó desde el comienzo. A Franco le parecían bien los dos, porque eran buenos franquistas. Y a Don Juan también, porque eran además monárquicos.
Sí, este Alfonso Armada, mejor amigo de Juan Carlos y Sofía, volverá a aparecer en esta historia, en el golpe de Estado del 23F, aquel que Juan Carlos detuvo para salvar la democracia de los planes de su monárquico y querido amigo.
  A lo largo de la década de los 60 el príncipe visita a Franco una vez al mes como media, una o dos horas cada vez. Y, aparte, Franco está bien informado de todo lo que acontece en La Zarzuela, a través del personal de la casa, muy especialmente de Alfonso Armada, que no le oculta ninguna gestión ni visita.
 Todo parece calmado en cuanto a la figura de Juan Carlos, pero Sofía comienza a saber con quién se ha casado.  Hay incluso rumores de separación, pero el embarazo de Sofía para la tormenta por el momento. La infanta Elena  nace el 20 de diciembre de 1963,  en la clínica privada Nuestra Señora de Loreto. No hay celebraciones porque es niña y porque estaba enferma, uno de los tabúes  informativos de la Casa Real
 Cuando nace Cristina en 1965 tampoco hay fiestas, es otra niña, aunque esta  vez, sana
Y finalmente al tercer embarazo nace el macho deseado. En 1968 ya hay heredero.
 Se decide que los niños se llamen Borbón y Grecia ya que a Sofía el ministerio danés de Justicia le ha prohibido, mediante una declaración en comunicado oficial, usar Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg.
  Es posible que Sofía no supiese dónde se había metido o que su espíritu de sacrificio fuese propio de una santa o  que con tal de ser reina haya aceptado vivir sin dignidad o todo junto.
 Después de nacer los hijos hay nuevos intentos de separación y solo recientemente ha salido a la luz pública que la pareja real lleva décadas sin ser una pareja real; que los malos tratos y la violencia de género formaron parte del menú cotidiano amén de las múltiples infidelidades e hijos ilegítimos que Juan Carlos ha ido dejando por doquier. Un Borbón de los pies a la cabeza.

  Sofía  se ha mostrado siempre como la esposa ejemplar del Opus Dei, con la procesión por dentro mientras el esposo no escatima en expresiones de mal gusto y falta de respeto, tanto en público como en privado, Si el modelo de mujer a seguir fuera el de la resignada y sufrida esposa, que no sólo calla sino que disculpa y minimiza ante los demás los golpes a su dignidad para proteger con ello la imagen pública de su marido, habría que darle una medalla. Pero como  a raiz de la fuerza del feminismo es ya  políticamente incorrecto endiosar a una mujer que ha aceptado perder su dignidad, para salvar a Sofía de tan triste papel se ha creado el mito de su profesionalidad.  Su oficio es mostrar serenidad y amor cuando no existe serenidad ni amor.

   Los testimonios sobre episodios de violencia doméstica de Juan Carlos han sido corroborados por diversos testigos ocasionales que presenciaron cómo en una ocasión, por ejemplo, le arrojó a la cabeza un plato desde el otro extremo de la mesa. También se escucharon con frecuencia, y no sólo por los más próximos, insultos machistas y humillaciones para referirse a ella, con el lenguaje soez del que tiene bien integrado en su vocabulario cotidiano. Juan Carlos nos ha brindado bonitas imágenes de su carácter campechano y abusón en repetidas ocasiones públicas: haciendo la peineta a un grupo de manifestantes que lo abucheaban, dándole un pescozón a su chófer, un empujón o un grito a su mujer. Tan intocable se ha ido sintiendo a lo largo de su reinado.
  Decicaremos un capítulo completo a la vergonzosa actuación del rey maltratador, con su esposa y con otras mujeres a las que ha maltratado, comprado  o "eliminado".

   Esto es lo que le gusta a Franco de la princesa: que traga con todo, en silencioso sufrimiento, como una reina, educada para soportar cualquier sacrificio por razones de Estado. Sofía es una fingidora excepcional.  También le gusta mucho a Franco ese saber estar  en las audiencias privadas del rey con sus colaboradores, e incluso su saber meter baza, para apoyar las decisiones más militaronas que jamás Juan Carlos haya tomado, sobre todo en la etapa de Alfonso Armada, con quien tan bien sabe conectar Sofía, en la secretaría de La Zarzuela. 
Con el tiempo la pareja real se aviene a una relación con poco ruido, formal y profesional para las cosas importantes con el silencio cómplice de la prensa que viste al matrimonio de paz, rosas y armonía. La familia feliz, vestida de tafetán y terciopelo que hace frufrú al caminar.
 Mientras Sofía y Juan Carlos gozan de los primeros días de su matrimonio en la calle los grises machacan a los obreros y los estudiantes.  El padre prueba a acercarse al PSOE para que apoyen sus derechos al trono, pero el hijo ya cuenta con la figura de Fraga Iribarne que  en una entrevista al Times lo deja bien claro: "Si algún día la Monarquía vuelve a España será con Juan Carlos.

   "Tu hijo te quiere arrebatar el trono", le dicen a Don Juan.  Don Juan pide hablar personalmente con "Juanito" Todo estaba preparado para el almuerzo en el hotel Palacio,  pero a eso de las 12 de la mañana suena el teléfono en Villa Giralda. Es Juan Carlos, que alega en el último momento una afección de vientre para excusar su presencia. Don Juan no se cree que la cagalera de su hijo sea real. Luego le cuentan que Juan Carlos se ha ido a visitar a Franco.

    En el mes de octubre de 1967, durante el transcurso de una cacería en la sierra de Cazorla, Franco se pone repentinamente enfermo. Una lipotimia. Los mecanismos del régimen actuan de inmediato para que la noticia no trascienda, pero aun así, Don Juan consigue enterarse, a través de un amigo inglés. Si Franco se muriera de repente, esta es  su oportunidad. Llama a Trevijano, para que haga las gestiones oportunas.
Pero todo es una falsa alarma.  A Franco le quedan todavía ocho largos años de vida.

  Juan Carlos también se asusta por la lipotimia de Franco y empieza a trabajar en sus propios proyectos, reclutando adeptos contra su padre.  Los Borbones como hemos visto y veremos todavía en el  heredero Felipe VI son especialistas en escupir en la cara a sus progenitores.


   El 5 de enero de 1968, el todavía considerado Príncipe de Asturias, en tanto heredero de Don Juan,  cumple 30 años, la edad fijada por la ley de 1947 para poder ser designado sucesor a título de rey. Pocos días después visita a Franco, quien le recomienda: «Tenga mucha tranquilidad, alteza. No se deje atraer por nada. Todo está hecho». Antes de terminar el mes, el día 30, nace su primer hijo varón, Felipe. Ya hay heredero. Segundo problema resuelto.
 La reacción negativa de la reina madre Victoria Eugenia  se resuelve  pronto también. La señora se muere el 15 de abril de 1969.
  Cuando Don Juan conoce lo de su nombramiento como sucesor de Franco y contacta con su hijo, Juan Carlos le dice que " En España se acepta lo que hay" . Y Don Juan le replica tajante: "Sí, pero no para suplantarme a mí". Para arreglar este enfrentamiento Alfonso Armada va con el Príncipe a Estoril pero Don Juan no acepta que su hijo se salte la línea dinástica.

El  3 de julio de 1969 Miguel Primo de Rivera es llamado a audiencia por Franco para comunicarle  que ha pensado nombrar a Juan Carlos de Borbón sucesor, a título de Rey. Primo de Rivera promete guardar secreto, excepto en un caso: el del propio príncipe. Así que de El Pardo se va, sigiloso, a La Zarzuela, donde narra a Juan Carlos lo que el dictador le ha dicho. Ambos, príncipe y Miguel Primo de Rivera, exteriorizan su alegría abrazándose efusivamente. Ambos caen a la piscina vestidos, como estan.

   Apenas unos días después, el 12 de julio de 1969, Juan Carlos recibe la esperada llamada de Franco. En su cita, después de comer, en El Pardo, el dictador le comunica por fin su decisión de designarle sucesor y las fechas previstas a tal efecto. "De acuerdo, mi general, acepto". Franco sonríe y abraza a su obediente sucesor. Cuando el príncipe sale del despacho puedo ver que ya está ahí, esperando, el embajador de España en Lisboa, al que Franco le entrega a continuación una carta que ya tiene preparada para Don Juan, para que la llevase inmediatamente a Estoril.

   En cuanto Juan Carlos llega de vuelta a Zarzuela, llama a Villa Giralda, pero no se atreve a decir nada, ni siquiera a su madre, y se limita a anunciar que Nicolás Mondéjar sale esa noche para llevarle una carta a su padre.
  En cuanto la lee Don Juan exclama: «¡Qué cabrón!".
El 23 de julio de 1969, Juan Carlos de Borbón y Borbón jur en ceremonia solemne, como sucesor a título de rey del Generalísimo Franco, los Principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales  " Mi pulso no temblará para hacer cuanto fuera preciso en defensa de los principios y leyes que acabo de jurar", declara en el posterior discurso, que ES muy bien acogido por la audiencia franquista.
Por la noche los recién estrenados Príncipes de España cenan en La Zarzuela con sus colaboradores más próximos. El regocijo es general. En momento de euforia, sin poder reprimirse, Sofía alza su copa y dirigiéndose a Armada dice: «Hoy tomamos el mejor vino y yo brindo por usted, Alfonso».

   A partir de entonces las visitas de Juan Carlos a El Pardo pasan de mensuales a semanales. Todos los lunes a las cinco de la tarde se sienta con el dictador para comentar los temas que previamente Armada le ha preparado en unas notas, y que a la vuelta comenta de nuevo con él en La Zarzuela.
 El padre ya sido anulado.
 Ahora solo queda esperar a que se muera.

Juan Carlos I: El infante listo y "Juanito". Parte primera

El día 5 de enero de 1938 Juan Carlos Víctor María de Borbón y Borbón nació en Roma. 
   Era el primer hijo varón de Don Juan, conde de Barcelona, heredero al inexistente trono que había perdido su padre Alfonso XIII. 
 Nació cuando los golpistas que le educarían y le harían sucesor de Franco, avanzaban con el apoyo de Hitler y Mussolini, y mientras la República, salida de las urnas, luchaba por su vida en la batalla de Teruel, una de las más cruentas de la Guerra Civil. 
  Pero, aquella no era ni la primera ni la última casa real que seguía, cada cual desde su exilio respectivo, echando cuentas sobre a quién le tocaría ponerse la corona si llegaba el momento. 

    Juan Carlos era el heredero de los Borbones por una extraña carambola pues no tenía siquiera el derecho a la nacionalidad, puesto que su abuelo lo había perdido al mismo tiempo que la corona, por decreto republicano para castigar su complicidad en el golpe de Estado de Primo de Rivera. Además de no ser español de nacimiento, se saltó a varias mujeres pues los varones tienen preferencia y esquivó a cuatro herederos de la línea dinástica. Alfonso por hemofílico, Jaime por sordomudo, Leandro por bastardo.  
   Juan Carlos nació con honores de heredero, pero llegado el momento, además de saltarse a su propio padre, tendría que lidiar todavía un par de faenas más, dos Alfonsos, que podrían haberle arrebatado la corona. Uno se lo encontró en la rama de Jaime, su tío el sordomudo, que se retractó mil veces de su renuncia al trono. Cuando Don Juan comenzó, tras la Guerra Civil, a apostar por una línea liberal, el hijo primogénito de Jaime, Alfonso de Borbón y Dampierre, se convirtió en el candidato perfecto de la Alemania nazi, y siguió siendo después el «príncipe azul de la Falange» durante todo el franquismo. Cuando en 1972 se casó con la nieta de Franco, Carmen Martínez-Bordiú, la cosa se complicó todavía más para Juan Carlos. Difícil competir con el sueño de los Franco de tener una reina en la familia.
   Otro problema importante con el que se encontró Juan Carlos fue la competencia de su hermano pequeño, Alfonso, tres años menor. 
  Es cierto que no había ninguna duda de que él estaba primero en la línea sucesoria, pero ya hemos visto que saltarse a alguien entre los Borbones no era algo en absoluto excepcional. Aparte de haber nacido ochomesino y con los ojos saltones, "Juanito" tenía en su contra que nunca fue un lumbreras. Desde muy pequeño estuvo acompañado de tutores y clases especiales, como refuerzo a los cursos de los ya de por sí poco convencionales colegios en los que estudió. Y tuvo, además, seguimiento clínico constante. 
Alfonso, en cambio, era el chico listo  y brillante de la familia. Le llamaban "Senequita"  y era según los que le conocían chocantemente inteligente y de una gran sensibilidad. 
Juan lo prefería y la idea de elegirlo como heredero no era disparatada.

    La estrategia de Juan para conseguir el trono en Madrid para sí mismo le hizo de pasar de amigo de la Alemania nazi a buscar apoyos entre los aliados. Pero  después de Yalta, estos ya preferían a Franco antes que una monarquía débil frente a Stalin. 
 Eso hizo a Juan cambiar de estrategia y mudarse desde Roma a Estoril para tratar de negociar directamente con el dictador.
   Todos se mudaron menos Juanito que estaba estudiando en un internado en Suiza. Su educación se  presentaba como algo difícil. No era un gran estudiante, se esforzaba poco y tenía problemas de aprendizaje. 
    Nicolás Franco, embajador de su hermano, se reunió con Salazar para advertirle que Franco consideraba inconveniente la estancia de Juan en Portugal, porque eso obligaría al gobierno español a vigilar estrechamente a las personas que quisieran venir a verlo. Salazar informó sobre el desinterés creciente Inglaterra y Estados Unidos  en la monarquía y lo inocuo de la estancia de la familia real

 En  1946  Juanito y Alfonso eran  considerados posibles herederos, y se decidió que viajaran en aviones separados  hacia Estoril para asegurar la continuidad sucesoria en caso de catástrofe. Primero voló Alfonso con sus hermanas, y dos días después, "Juanito", con su abuela hasta la escala en Londres. Pero "Juanito" iba sólo de vacaciones, no para quedarse. Tendría que volver al internado. Su estancia en Estoril, sin embargo, se prolongó por problemas de salud y no regresó a Friburgo hasta 1947

   En las estancias que "Juanito" pasaba en Estoril iba a  la Escola das Religiosas do Amor de De Deus, un centro de acogimiento de niños, que recibía en sus aulas a indigentes de la zona y niños pobres de las colonias portuguesas. Pero ellos los Borbones no se enteraron, porque se formó un grupo especial para 7 u 8 niños españoles de familias bien.

   A "Juanito" se le sometió a una disciplina especial, incluso lo trasladaron a una casa especial, Vila Malmequer, un chalé prestado, como todo en ese momento, con profesores especiales,  porque el niño era duro de mollera. La pobre criatura solo aparecía por la casa de los padres  en vacaciones e incluso en verano tenía que pasar horas en Malmequer.
  Margarita, su hermana, estaba ciega y tuvo también profesores especiales. Incluso la madre había ido a Fátima para implorar luz para los ojos de la niña. "Juanito" se lo tomaba con menos drama. Se reía de la hermana cuando estaba con los amigos. La guiaban con instrucciones verbales para que tuviese pequeños accidentes en algo que hoy llamaríamos bulling.

   La vida que  los condes de Barcelona y sus hijos llevaron en Estoril, pese a tratarse del exilio y a estar teóricamente sin ingresos, no fue precisamente un infierno. 
  Semanal o mensualmente, representantes de la nobleza española se trasladaban a Portugal para turnarse asistiéndoles como mayordomos. La marquesa de Pelayo, acostumbrada a meterse en gastos importantes como financiar la CEDA, les había dejado gratis dos palacetes: uno para vivir, y otro, Malmequer, para que montasen aquella especie de colegio particular sólo para "Juanito". Juan March gestionó que Pedro Galíndez Vallejo, otro altruista, les cediera un velero de 30 toneladas y 26 metros de eslora durante todos los veranos, con tripulación y todos los gastos pagados, que disfrutaron durante 17 años hasta que el barco se murió de viejo.

   Al médico de la familia, el doctor Loureiro, tampoco le pagaban nada. 
 Toros, caza, tiro al pichón, golf, exclusivos clubs, casinos y cócteles bien cargados consumían las horas de esta colonia de zánganos en Estoril.  Sus vecinos eran el criminal de guerra Horty, los exiliados reyes de Francia, Rumania, Bulgaria, Brasil, Italia... Todos vivían días de vino y rosas a la espera de tiempos mejores. 
   "Juanito" entró en los  Salesianos sin abandonar las clases especiales en Malmequer, tanto en verano como en invierno. Mientras, daba sus primeros pasos en el mundo del galanteo con María Gabriela de Saboya.
  Mientras España y Portugal vivían las duras dictaduras de Franco y Salazar las familias reales bebían dry Martine y navegaban felices. Esas familias que estaban dispuestas a dar lacrimógenos discursos sobre el amor a sus pueblos en cuanto recuperasen sus palacios.
  
  En 1947 los condes de Barcelona se compraron Villa Giralda. No se sabe con qué dinero la compró y  el supuestamente arruinado Don Juan, pero no debió de ser con demasiadas apreturas, puesto que antes de trasladarse a ella, definitivamente en 1948, hicieron importantes obras para acondicionarla que duraron casi un año. Villa Giralda estaba rodeada por un jardín de más de 3.000 metros cuadrados, contaba con 51 habitaciones y una terraza con vistas a la costa de Cascais. Cabían hasta 400 personas, a juzgar por algunas fiestas. 
 Eso sí, para no ir al infierno, los restos de las fiestas se entregaban a los pobres que hacían largas colas para recogerlos.

   Algunas de las 51 habitaciones de Villa Giralda estaban dedicadas a las oficinas de la secretaría de Don Juan, que mantenía sus actividades político-conspirativas. Además de la gran vida el conde negociaba con el Régimen de Franco. Utilizando hasta a sus hijos herederos como moneda de cambio, para ir consolidando la idea de la restauración monárquica, un objetivo al que nunca renunció. 

    Franco para lavar ligeramente las manchas de sangre de su régimen tenía gestos de buena voluntad, de cara a los aliados y de cara al Conde de Barcelona.  En 1947 convirtió oficialmente a España en Reino, con la Ley de Sucesión  y  la aprobación de una renta anual de 250.000 pesetas a Victoria Eugenia como reina viuda.
 No hay constancia de que también pasase alguna renta a Don Juan, que en cualquier caso recibía ayuda de nobles y empresarios con el consentimiento del Régimen.

 Don Juan  lanzaba sus manifiestos al viento sobre sus derechos al trono y Franco no se tomaba en serio al conde: estaba consolidado y todos lo sabían.  
  El asesor Sainz  Rodríguez aconsejó a don Juan que jugase la baza de Juan Carlos. No era su heredero escogido, era bastante torpe y si lo entregaba a Franco ambos salían ganando. El conde podía dedicarse a la formación del que consideraba su inteligente heredero, Alfonso, y Franco mostraría al mundo sus buenas intenciones.

   El 25 de agosto de 1948 se reunieron Don Juan y Franco en el yate del Caudillo, el Azor, cerca de San Sebastián. Don Juan acudió en su barco prestado, el Saltillo y se acordó que Juan Carlos sería "el heredero". 
  A Juan Carlos lo esperaba  en la estación de Villaverde el conde de Fontanar un cortejo de enlutados, con la típica alegría del franquismo en sus rostros. La oscura escolta se dirigió al Cerro de Los Ángeles para asistir a misa. Unas semanas después, el 24 de noviembre, lo llevaron a su primera visita a Franco, en El Pardo, que lo recibió en plan abuelito, sólo que tratándolo de Alteza. Para el príncipe fue como ir a ver a un artista de cine. 

  Para su educación se montó un colegio especial en Las Jarillas, una finca propiedad de Alfonso Urquijo, a menos de 20 kilómetros de Madrid. Para que no estuviera solo buscaron unos cuantos niños de su edad, lo mejor de cada casa de la alta burguesía y la aristocracia. Allí conoció "Juanito" a su héroe 
 José Millán Astray, manco y tuerto por heridas de guerra y fundador de la fascinante Legión.
   Don Juan no veía su situación personal mejorada con la entrega de su hijo, por ello determinó que Juan Carlos estudiase en Portugal. El príncipe era tratado como un títere por los franquistas y por parte del pueblo. Franco lo ninguneaba. No salía en la prensa y las noticias que llegaban es que Franco lo pensaba usar para evitar que Don Juan llegase al trono.

 A Portugal se llevó casi todo el equipo de profesores que le asistieron en Madrid. Pero cuando "Juanito" salió de Madrid la prensa metió manos en el asunto. Muchos apostaban por el nieto de don Jaime quien en 1949 reclamó sus derechos al trono. Su nieto Alfonso fue enviado a Madrid. Don Juan se preocupó por este nuevo candidato. Probablemente esa era la intención de Franco al tener dos pretendientes en su "reino sin rey"
 Franco gestionó que los Borbones recuperase el palacio de Miramar en San Sebastián.
La ONU admitió el año siguiente los embajadores de Madrid.
   ABC y La Vanguardia publicaron la primera entrevista con el príncipe, el 14 de abril de 1955, entrevista que no gustó a los falangistas que llevaban ya tiempo ridiculizando a "Juanito" y peleándose a bofetada limpia con los partidarios de don Juan.  El 20 de noviembre del 1955, durante el funeral por José Antonio Primo de Rivera, en El Escorial un maetro gritó "¡Franco, traidor!", "¡No queremos reyes idiotas!". En ocasiones se podía ser falangista y tener buena vista.
    

 
En Miramar se organizó de nuevo todo un centro escolar, al estilo del de Las Jarillas, sólo para los infantes. Se dio traslado a un grupo de alumnos elegidos todos por Don Juan, en su mayoría hijos de amigos suyos. Durante los cuatro cursos que los infantes estudiaron en Miramar, Franco continuó avanzando en sus relaciones con Estados Unidos. El 26 de agosto de 1953 se firmó el pacto de Madrid, que situaría en territorio español tres o cuatro bases militares.

   Los veranos los pasaban en Estoril. El hermano listo, Alfonso, de vacaciones; y «Juanito» acompañado por los profesores.

   La despedida de fin de curso de junio de 1954 fue un poco especial. Por fin, «Juanito» había terminado sus estudios de bachillerato. No se sabía qué iba a suceder después, así que, protocolariamente, «Juanito» y su hermano Alfonso visitaron al Generalísimo para despedirse, casi como uno amenaza, dándole las gracias por haberse educado en su patria.

   En verano, para celebrar la graduación, «Juanito» viajó con toda la familia en el Saltillo, el barco que Don Juan tenía gratis total, para reunirse con la reina Federica de Grecia en uno de aquellos cruceros que en plan casamentera organizaba en el mar Egeo, en el yate Agamenon, para que mantuvieran contactos los miembros de las diferentes familias reales para aparearse entre ellos. Aquel fue el primer encuentro  entre Juan Carlos y Sofía de Grecia pero no hubo "feeling". En aquel yate también iba Gabriela de Saboya.
  Después del bachillerato Franco acordó que "Juanito" se instalara en la finca salamantina de Las Cabezas, que era propiedad de un hombre leal a Don Juan, el conde de Ruiseñada. En ella acordaron que antes de que pasara por la universidad, el príncipe se pasase por las tres academias militares: dos cursos en la Academia General Militar de Zaragoza, otro curso con la Armada en Marín y otro en San Javier con los aviadores.

   También Alfonso "el senequita" volvió a Madrid, a  un colegio normal para continuar su bachillerato de un modo más convencional.

Alfonso Armada (excombatiente de la División Azul, que más tarde organizaría la primera Secretaría General de la Casa del Príncipe y con los años el golpe de Estado del 23F) fue uno de los ayudantes del príncipe para ir entendiendo quién y cómo se formó. Los militares eran héroes del Alzamiento, los civiles del Opus Dei.
  A  los marqueses de Montellano se les ocurrió generosamente ofrecer su palacio de la Castellana, para acoger a "Juanito" El principe aceptó el palacio pero sin  marqueses, quienes  tuvieron que dejar todo el servicio y el personal a su disposición y marcharse a un piso alquilado.
 Un incidente de esta etapa fue el atropello de un ciclista, el príncipe conducía sin carnet de conducir. El asunto se arregló con unas monedas para el ciclista " para una rueda nueva y un pantalón" y un carnet de conducir como regalo de cumpleaños para "Juanito" 

   Igual que con lo del carné de conducir, Franco opinaba que para ingresar en la academia militar era una tontería que tuviera que presentarse a los exámenes estipulados porque le chico era lento y sus planes eran que entrase lo antes posible.  El mismo día que juraba bandera, el 15 de diciembre de 1955, España ingresaba en las Naciones Unidas con 55 votos a favor y las abstenciones de México y Bélgica. La Unión Soviética no ejerció su derecho al veto a cambio de que Estados Unidos tampoco lo ejerciera en la incorporación de Mongolia. Así que hubo empate acordado: España por Mongolia
  
  El "accidente" de su hermano Alfonso, supuso un paréntesis en la formación de Juan Carlos.
 Tenía Juan Carlos los 18 años cumplidos y Alfonso 14, cuando aconteció el trágico suceso.

 Alfonso era el inteligente, y el favorito de Don Juan, en más de un sentido. Jugaba al golf como él, y además muy bien y de mayor quería ser marino, siguiendo sus pasos. Estaba previsto que Alfonso ingresara al año siguiente en la Escuela Naval de Marín.  Juan Carlos sufría  en su formación, siempre condenado a estudiar a doble jornada para intentar seguir el ritmo que le correspondía a su edad.
Unos dicen que era distraído, otros que era torpe.  
   En 1956 los dos hermanos estaban en España, aunque en distintos sitios: Alfonso en Madrid, en el Colegio Santa María de los Rosales, estudiando el bachillerato, y Juan Carlos en la Academia Militar de Zaragoza, como cadete. Aquella Semana Santa los dos viajaron juntos a Estoril de vacaciones en el Lusitania Express. 

   Alfonso iba a participar en un torneo infantil de golf .El día 29 de marzo jugó la semifinal y se clasificó. Su padre no cabía en sí de gozo. La final sería el sábado siguiente, pero ya no le fue posible jugarla. Aquella misma tarde, después del torneo, todos los miembros de la familia acudieron juntos a los oficios de la iglesia de Santo António, como era costumbre, y después se fueron a Villa Giralda.
 . Los dos hermanos estaban solos en el piso de arriba, "jugando". La condesa charlaba con unas amigas en el saloncito, y Don Juan hacía tiempo en su despacho hasta la hora de cenar, cuando oyeron un disparo seguido de unos gritos. La bala le entró por la nariz y fue directamente al cerebro. Procedía de una pistola automática  que les había regalado, según algunas versiones, el conde de los Andes y, según otras, el general Franco, con motivo del ingreso de Juan Carlos en la Academia Militar de Zaragoza. 
Juan Carlos llamó a gritos a su padre. Cuando Don Juan subió y vio cómo se estaba desangrando su hijo en el suelo, en ese momento cogió la bandera de España, la puso sobre el cadáver y le exigió a Juan Carlos que, allí mismo, jurase que no lo había hecho a propósito. 
El médico de la familia, el doctor Loureiro, fue llamado con toda urgencia, pero ya no se pudo hacer nada. Don Juan estaba fuera de sí. No podía soportar la presencia de Juan Carlos. Aquella misma noche se tomó la decisión, por el bien de los dos, de que se fuera de vuelta a Zaragoza inmediatamente después del entierro, el sábado. 
   A los pocos meses de la muerte de su hermano Juan Carlos conoció a Olghina de Robiland y en el siguiente verano de vacaciones en Estoril no daba señales de tener el menor complejo. Estaba de luto, y llevaba una corbata y una banda negras, pero eso era todo. Se dedicaba a ir a fiestas, bailar y a despeinarse con chicas en la parte trasera de su coche. 

   Franco envió su pésame a Don Juan  varios meses. Oficialmente, la embajada española distribuyó a través de EFE la versión de que el accidente había sucedido cuando Alfonso limpiaba el arma. Se le había disparado a él mismo. 
Pero Estoril se llenó de periodistas y, aunque todos los allegados recibieron la consigna de no decir nada y se vigiló muy en particular a los niños para que no se fueran de la lengua, al poco tiempo la revista italiana Settimo Giorno publicó una versión que se aproximaba mucho más a la verdad, lo cual irritó profundamente a Franco. 
Comentaría después el dictador: «a la gente no le gustan los príncipes que no tienen suerte».

   El hecho fue enseguida oficialmente catalogado como un mero accidente por parte del Gobierno dictatorial del general Franco, a través de una nota de su legación diplomática en Lisboa.

   Posteriormente una historia muy similar a la del príncipe y su hermano aparecería reflejada en un libro de texto de secundaria titulado La moral católica, como ejemplo para analizar los límites de la responsabilidad personal: . «Dos amigos salen de caza; a uno de ellos, manejando o limpiando su escopeta, se le dispara y da muerte a su amigo. ¿Qué circunstancias modifican la culpabilidad de la acción?»,
 El hermano de Don Juan, Jaime, pidió una investigación, pero Don Juan no la consideró oportuna, y no se hizo.
 Jaime encontró una oportunidad única para quitar de en medio a "Juanito" " mi hermano Juan se abstuvo de citar ante los tribunales a quienes habían expuesto públicamente tan terrible realidad, me obliga a solicitar de las jurisdicciones nacionales e internacionales adecuadas que se proceda a la encuesta judicial indispensable para establecer oficialmente las circunstancias de la muerte de mi sobrino Alfonso. Exijo que se proceda a esta encuesta judicial porque es mi deber de jefe de la Casa de Borbón y porque no puedo aceptar que aspire al trono de España quien no ha sabido asumir sus responsabilidades"
  

   Con motivo del primer aniversario de la muerte de Alfonso, el conde de Ruiseñada decidió inaugurar un busto del infante en su finca de El Alamín, y quiso que Juan Carlos presidiese la ceremonia. Pero cuando informó a Franco de su propósito, éste le sugirió que en su lugar llamase a su primo Alfonso de Borbón y Dampierre. Franco ya empezaba a pensar en él, o a amenazar con él, para la sucesión. 


   Ese mismo verano el Dampierre acudió a Estoril acompañado de un abogado, pretendiendo que se le concediera la condición de infante de España. Pero no consiguió nada.
   
Años más tarde, en septiembre de 2008, el coronel del ejército español en la reserva, Amadeo Martínez Inglés, intentó resucitar el tema dirigiéndose al Fiscal General del Estado de Portugal. 
El Gobierno español  comunicó a Martínez Inglés su archivo debido al tiempo transcurrido y a la complejidad de abrir en esos momentos un caso judicial tan delicado. 





viernes, 17 de julio de 2020

Juan de Borbón y Franco: El interregno

Este artículo tiene objetivo hacer un seguimiento de los Borbones desde que Alfonso XIII es obligado a abandonar el país por su excesivo gusto por las dictaduras, hasta que un dictador elige a su nieto Juan Carlos, el cual decide salvar la democracia.
No se rían, no es un chiste.

   En las elecciones celebradas el 12 de abril de 1931, España votó República, y dos días después, el 14, se proclamaba el nuevo Estado republicano.
  El rey Alfonso XIII, sin apoyos suficientes para iniciar un conflicto armado contra la recién ancida República, salía por la parte de atrás de su palacio, dejando a su familia en él.
El júbilo popular estremecía, de punta a punta, a España. ¡No se ha marchao, que le hemos echao!, gritaban las calles.
    La República tenía pendiente arreglar el desastre del siglo XIX y de la primera parte del XX; es decir reconstruir un país nuevo.
La monarquía hereditaria de los Borbones tuvo desde la llegada de Felipe V un carácter absolutista y populista, mucho orgullo de clase y mucha campechanía, mucha indiferencia a lo que sucediera a un pueblo al que despreciaban y mucho discurso de amor por los débiles.

  Antes de su huida, el rey Alfonso XIII, redactaba de puño y letra un manifiesto al país, fechado el 13 de abril de 1931 y publicado con el permiso expreso del Gobierno Provisional de la II República en diferentes medios de comunicación.
Comunicaba el rey que él era muy bueno, que se iba triste porque ya no lo querían y que no deseaba que los españoles se pelearan por su culpa, en cuanto a las culpas que pudo tener indicaba que fueron "sin malicia" Avisaba que si quisiera "hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo contra los que las combaten" . Es decir que se iba porque quería no porque lo echaran.
El ministro de Hacienda facilitó la publicación de la carta de despedida : "El Gobierno no quiere poner trabas a la divulgación, por parte de la Prensa, del manifiesto que firma D. Alfonso de Borbón, aun cuando las circunstancias excepcionales inherentes al nacimiento de todo régimen político podría justificar que en estos instantes se prohibiera esa difusión" 

El digno discurso de Alfonso de Borbón no se correspondía con la realidad. El rey había huído, abandonado hasta de sus alabarderos, sin más asistencia que la protocolaria de su Gobierno. Hasta el último segundo calculó fríamente sus posibilidades de revancha. Los Berenguer y los generales cuidadosamente seleccionados para situarlos en puestos estratégicos, esperaban órdenes, preparados para otra dictadura. Por fortuna estaba solo, y, como tantas veces en la Historia, el Borbón flaqueó en el momento en que ya su propia vida peligraba
La fuga de Alfonso de Borbón fue saludada con júbilo
El periodista Gonzalo de Reparaz escribía: "Era terco; quiso resistir. Hasta última hora creyó posible vencer a la nación haciéndola asesinar por la espalda de uno de sus estultos pretorianos. Pero precisó envainarla y partir. Entonces concibió un plan muy propiamente suyo: marcharse sin abdicar, y luego, cuando no hubiera peligro, reivindicar 'su' derecho". 

Para la prensa, la salida de Alfonso XIII fue un acto de cobardía, ya que dejó en el Palacio Real a toda su familia, incluída su mujer, la reina Victoria Eugenia , y sus dos hijos enfermos. 
Desde Madrid salió al puerto de Cartagena, donde embarcó con destino a Marsella. Por su parte la reina y sus dos hijos abandonaron España en tren, el día 15 de abril con destino a Francia.
El gobierno de la II República aprobaría en Cortes la Ley de 26 de noviembre de 1931, donde Alfonso XIII sería acusado de alta traición y despojado de todos sus derechos dinásticos. 
Esta ley sería derogada por otra del 15 de diciembre de 1938 firmada por el dictador Francisco Franco.

José María Zavala cifra la fortuna del rey en 140 millones en su libro 'El patrimonio de los Borbones'.
En el exilio, como hemos visto en el capítulo anterior, manipuló todos los hilos con la Italia del Duce para que ayudase primero a la destrucción de la República y luego a la victoria de Franco.
  Marsella fue el primer puerto del rey exiliado, allí lo esperaba el embajador Quiñones de León, quien le comunicó que la reina y sus hijos irían en tren directamente a París. Pasó la noche en el Hotel París de Montecarlo. Allí fue fotografiado degustando el cóctel Alfonso XIII, creado para él "ginebra, dubonet y un chorrito de angostura"
El jueves 16 de abril se reunía el el vestíbulo del hotel Meurice con la reina Victoria Eugenia y sus seis hijos: Alfonso, Jaime, Beatriz, María Cristina, Juan y Gonzalo.
Don Alfonso apenas saludó a su familia. Encargó a Quiñones que le comprara media docena de camisas de seda y se lanzó a conceder entrevistas y a sumergirse en un carrusel sin fin de actividades en un estado de euforia enfermizo. Tenía dinero, mucho dinero, y mucha libertad. Los nobles que lo acompañaban se quedaron en el hotel comiendo a su costa y conspirando contra la República.

  Aunque su fortuna en bancos extranjeros era jugosa, el ex rey temió arruinarse y despidió a nobles, servidores, vendió los coches, y en un viejo Hispano, al que habían raspado las flores de lis de las portezuelas, obligó a su familia a refugiarse en Fontainebleau, en el Savoy, un hotel de medio pelo con las habitaciones tan pequeñas que los baúles se colocaban en los pasillos. No tenían cuarto de baño y costaban cinco francos por noche. Decía al personal del hotel, muy campechano "¡Comprendedlo! ¡Estoy sin guita! ¡Soy un rey en paro!"
Pero mientras su familia estaba en un hotel de tres al cuarto el rey seductor conservaba su suite en el Meurice donde recibía a sus amantes. También se compró un Bugatti para recorrer el trayecto París- Montecarlo a la velocidad, vertiginosa entonces, de 120 km hora. 
Declaraba con cinismo "El exilio engorda mucho"
El matrimonio, que en España no se hablaba desde hacía tiempo y que, con el nacimiento del último hijo, Gonzalo, había interrumpido todo contacto, se veía obligado a soportarse a diario.

Finalmente Alfonso y Victoria Eugenia se enfrentaron en el saloncito de fumadores del hotel. El rey le reprochó a su mujer su estrecha relación con los duques de Lécera. La reina casi le escupió con toda la rabia acumulada durante 25 años de infidelidades y humillaciones: «¡Los escojo a ellos y no quiero ver tu fea cara nunca más!».
La reina regresó a Inglaterra sola y Alfonso se quedó con los hijos. Luego se enfrentó al rey en los tribunales reclamando su dote y una pensión anual. La prensa amarilla encontró un filón en este enfrentamiento real.
Alfonso se convirtió en un nómada de lujo, dedicado a deambular por París, Roma, la Riviera, Cannes, los cotos de caza europeos, el Hotel Semíramis de Egipto o Deauville, en cuyo casino jugaba a le chemin de fer cuya apuesta mínima eran 80 libras.
Diez años duró esta vida, hasta que el 28 de febrero de 1941, en el Gran Hotel de Roma, murió.
Sus hijos varones, a excepción de Juan, tendrían poca fortuna, todos murieron en accidentes.
Alfonso y Gonzalo muy jóvenes. 

Alfonso de Borbón, el heredero por primogenitura padecía la enfermedad de la madre, homofilia, un padecimiento que se traduce en incontrolables pérdidas de sangre, de difícil tratamiento entonces.
Cuando se produjo el advenimiento de la República Alfonso tenía 23 años y salió con su madre y sus hermanos camino de Francia. Trató de casarse con la hija de una familia de ricos cubanos pero el rey se opuso. Usando el matrimonio como excusa le obligó a renunciar a sus derechos sucesorios y le concedió el título de Conde de Covadonga.
Alfonso  pasó a vivir a Cuba y Estados Unidos. A la esposa la familia de Alfonso XIII le llamaba despectivamente "la puchunga" Debido a una una intervención urológica Alfonso quedó impotente y el matrimonio finalizó con un divorcio en 1937. El Conde de Covadonga, gravemente enfermo, se casó otra vez con Mª Esther Rocafort, otra cubana. El matrimonio apenas duró dos meses. 
Luego se instaló en Florida, viviendo de la asignación de su padre el rey y en 1938 un accidente automovilístico acabó con su vida.
Jaime tenía 22 años cuando salió de España rumbo al exilio. A los cuatro había quedado sordomudo debido a una operación en ambos oídos. En 1933  fue obligado a abdicar como Príncipe de Asturias.
Don Jaime era sordomudo y esto le impedía comunicarse, pero no, como buen Borbón, disfrutar de las mejores casas de fiestas de la Roma de Mussolini, donde vivía
Para compensar la retirada del título de príncipe heredero se le otorgó el título de Duque de Segovia Luego se casó con una aristócrata italiana: Emmanuela Dampierre. El padre le obligó a firmar que renunciaba sus derechos para él y sus descendientes. Todos los derechos pasaban a su hermano Juan
El matrimonio de Jaime y Emmanuela no fue bien desde el principio. Ella se mostraba espantada por la aparente voracidad sexual de su esposo. Tendrían dos hijos, Alfonso (1936) y Gonzalo (1937), entre episodios de sordidez extrema. Emmanuela no ahorraría ningún detalle en sus memorias. Llegaría a contar que en una ocasión se infectó de un venérea por culpa de la afición de su marido a las prostitutas. Jaime tras el divorcio, acabó casándose con una artista de cabaret alemana, Carlota Tienedman. Los nuevos Duques de Segovia inauguraron, junto a los Duques de Windsor. la moda de cobrar por acudir a eventos y se hicieron caras habituales de la prensa del corazón francesa.
Entre evento y evento reabrió la batalla por sus derechos dinásticos, mientras sus hijos se criaban en internados en Italia y Suiza y la casa de la abuela que vivía un plácido exilio en el país helvético.
En 1954, Alfonso se trasladaría a estudiar a España. Seis años antes lo había hecho su primo Juan Carlos. Ambos entraron en el país con el permiso de Franco.
  Durante décadas los dos primos intentaron contentar a Franco, el dictador se divertía con los dos. Alfonso tenía apoyos de la Falange y empresarios y políticos como Juan Antonio Samaranch o Landelino Lavilla. Todos le darían de lado cuando en 1975 accedió al trono Juan Carlos I.
Su último cartucho fue su boda con Carmen Martínez-Bordiú en 1972. Muchos pensaron que posiblemente el dictador se decantaría por Alfonso con tal de ver a su nieta mayor convertida en Reina. Carmen Polo y el Marqués de Villaverde se mostraron entusiastas con la idea. A pesar del nacimiento de dos hijos, Francisco en 1972 y Luis Alfonso en 1974, en el verano de 1975 conoció al anticuario francés Jean Marie-Rossi, con el que cuatro años más tarde se marcharía a vivir a París, dejando a Alfonso con sus dos hijos. En noviembre sería coronado Juan Carlos.
El Infante Don Jaime murió en Suiza, el 20 de marzo de 1975. Nunca quedaron claras las circunstancias de su muerte. Se especuló sobre si la misma se produjo como consecuencia de un botellazo propinado por Carlota Tienedman en medio de una de sus habituales refriegas. No se investigó el asunto y sus hijos prefirieron una versión oficial poco comprometida.

Beatriz se instaló con su padre en Roma, ciudad en la que contrajo matrimonio con el príncipe italiano Alessandro Torlonia. En la capital de Italia vivió el resto de sus días y alli nacieron sus hijos y nietos, entre los regalos que nos dejó esta Borbona podemos contar con su nieto Alejandro Lecquio.

María Cristina se convertiría en la reina del vermut al casarse en Roma con el industrial Enrico Marone dueño del imperio Cinzano También ella hubo de renunciar a sus derecho. Falleció en Madrid en 1996 a consecuencia de un infarto cuando estaba pasando unos días en casa de su cuñada, la Condesa de Barcelona, también Infanta Española y madre de Don Juan Carlos.

Gonzalo de Borbón el hijo menor de Alfonso XIII, hemofílico también tuvo la misma muerte trágica que sus hermanos Alfonso y Jaime. Murió en 1934 a la edad de 20 años en un accidente de automovil que presuntamente conducía siendo menor y sin carnet de conducir.

Muertos trágicamente los hermanos, Alfonso y Jaime obligados a renunciar a sus derechos al trono así como los de sus hijos y Gonzalo sin descendencia, el único heredero que quedaba era Juan de Borbón
Juan de Borbón y Battenberg nació en el palacio de la Granja de San Idelfonso en 1913. Aunque era el tercer hijo del rey se convirtió en heredero tras las renuncias forzadas de sus hermano. En 1933 fue nombrado heredero al trono español
En 1935 se casó con María de las Mercedes de Borbón. Tuvieron tres hijos. Dos hembras excluídas de la sucesión, María Pilar, Margarita, Juan Carlos y Alfonso. 

Juan y María de las Mercedes residieron en Cannes (donde nació su primogénita, Pilar), Roma (donde nacieron sus otros tres hijos), y, al desencadenarse la Segunda Guerra Mundial, se trasladaron a Lausana (en la neutral Suiza) para vivir junto a la reina Victoria Eugenia, madre de Juan. Finalizado el conflicto, fijaron su residencia en Estoril.   Alfonso, el hijo menor, moriría siendo un niño, a la edad de catorce años, en un controvertido accidente de juegos con armas cargadas en manos de su hermano Juan Carlos, de dieciocho. El accidente nunca se investigó, solo ha trascendido que Juan obligó a su hijo Juan Carlos a jurar que había sido un accidente. Las relaciones entre los hermanos y las razones que llevaron al padre a sospechar de su propio hijo no son conocidas.

  Juan de Borbón apoyó el régimen franquista en sus primeros años y durante la República había mantenido relaciones estrechas con Acción Española, derecha autoritaria.
Durante la guerra intentó  afiliarse al ejército del bando de Franco. Al terminar la guerra envió un telegrama al general Franco felicitándole por su victoria, que acababa con el grito falangista: Arriba España
 En 1941 con motivo de la aceptación de la abdicación de su padre el rey Alfonso XIII en una ceremonia celebrada en Roma,  hizo referencia a la guerra civil como la Gran Cruzada Nacional   y repitió la misma expresión en el entierro del padre : Debemos hacer hoy frente a la revolución roja con una política racial militante, llena de espíritu cristiano e implantada con justicia, con generosidad y con autoridad
A principios de 1941 don Juan buscó el apoyo de la Alemania nazi para la restauración de la monarquía. En abril un representante suyo viajó a Berlín para establecer un enlace directo con el ministerio de asuntos exteriores alemán pero el representante de Ribbentrop le contestó que Alemania no estaba interesada en la propuesta, aunque mantendría buenas relaciones con un gobierno «nacional» que pudiera establecerse en Madrid.
   A pesar del fracaso del viaje a Berlín los contactos con la Alemania nazi prosiguieron en los meses siguientes después de que don Juan se trasladara de Roma a Lausana.
A finales de 1942 don Juan manifestó por primera vez públicamente su aspiración a ocupar el trono de España. En el Manifiesto de Ginebra  expresaba su ambición de recuperar el trono de España, pero Franco pensaba en la monarquía como sucesión no como alternativa.
Juan cambió el discurso y de ser un simpatizante de extrema derecha y un filonazi pasó a ser  el rey cuya misión principal sería conseguir la reconciliación de la nación, eliminando las causas que la mantenían dividida
Tras el fracaso de las conversaciones entre los generales monárquicos con los representantes de Franco  Juan de Borbón envió una carta confidencial a sus partidarios dentro de España pidiéndoles la opinión sobre si debía romper con el régimen franquista y publicar un manifiesto. El contenido de la carta llegó a conocimiento del general Franco quien inmediatamente ordenó al embajador español en Suiza que se entrevistara con  Juan en Lausana, donde residía. 
Tras la entrevista, que tuvo lugar el 18 de febrero, el embajador informó a Franco sobre la preocupación de Juan sobre el silencio del Generalísimo respecto a la Monarquía y sobre él mismo
En 1945 Juan hace público el manifiesto de Lausana, en el que pide a Franco  que se retire y deje paso ala monarquía. 
El manifiesto fue silenciado por la prensa y la radio españolas, aunque sí lo difundió la BBC
En 1947 después de dos años de silencio, el  general Franco promulgó la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (quinta «ley fundamental»), en la que se otorgaba de modo vitalicio la «Jefatura del Estado» al «Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos».  Además el art. 6 confería a Franco el derecho a designar sucesor «a título de Rey o de Regente» «en cualquier momento» y con plena capacidad de revocación de su decisión.  
Así pues, la Monarquía no sería restaurada sino instaurada en las persona de la realeza que el general Franco decidiera, convertido así su sucesor en un títere del dictador y de sus herederos políticos
El contenido de la Ley de Sucesión fue conocido por Juan de Borbón antes de que se promulgase gracias a la entrevista que mantuvo con el enviado de Franco, Luis Carrero Blanco Juan de Borbón respondió
La respuesta de Juan fue el  Manifiesto de Estoril, en el  rechaza la Ley y defiende sus derechos hereditarios de sucesión al trono Este mensaje no se hizo público en España, donde la prensa lanzó una campaña contra «el pretendiente»
La rehabilitación internacional del régimen franquista y la aprobación en referéndum de la Ley de Sucesión en julio de 1947 debilitó hasta tal punto a la opción monárquica, que  Juan de Borbón cambió de estrategia respecto a Franco y en 1948 se entrevistó en el yate Azor con el dictador. Como resultado se acuerda que Juan Carlos de Borbón, se educaría en España bajo la tutela del general Franco. Franco llevó a Jaime de Borbón para recordar a Juan que si no le gustaba lo que ofrecía tenía un plan B.
El acuerdo alcanzado entre Franco y Juan  de Borbón que suponía un reconocimiento implícito de la legitimidad del régimen franquista . 
 En 1951 Juan de Borbón escribe una carta a Franco pidiendo que ponerse de acuerdo para estabilizar el régimen. Su etapa de enfrentamiento había terminado.
Ante la muerte de Alfonso de Borbón a manos de Juan Carlos, Jaime de Borbón y Battenberg solicitaría más tarde una investigación en profundidad, al considerar que tal suceso podía afectar a la línea sucesoria pero Juan ya se encontraba bajo la protección del dictador.
 En 1957 Juan aparece con una boina roja abrazando los principios carlistas, el carlismo español abraza al Borbón quien pronunció un discurso apasionado sobre el tradicionalismo y el llamado espíritu del 18 de julio. 
El nombramiento de Juan Carlos como sucesor de Franco con el título de rey en la Jefatura del Estado, se produjo oficialmente el 19 de julio de 1969. La aceptación por parte de Juan Carlos de dicho cargo, provocó el distanciamiento entre padre e hijo durante algunos años, pues  Juan se negó a ceder los derechos dinásticos que le había entregado su padre, Alfonso XIII. 
  El hecho de que Franco eligiera a don Juan Carlos como sucesor en 1969 y no a Juan,  heredero legítimo al trono español, creó un cisma familiar. La mala relación entre el dictador y el conde de Barcelona, con los manifiestos de Estoril y Lausana de por medio,  provocó que el primero decidiera saltarse una generación y fijara sus ojos en Juanito, como lo llamaban, para ser el continuador de su legado. 
El ahora Rey emérito aceptó la decisión de Franco a pesar de las reticencias de su padre, y sin valor de decírselo a la cara, decidió mandarle una carta a Estoril. “Me resulta dificilísimo expresarte la preocupación que tengo en estos momentos. Te quiero muchísimo y he recibido de ti las mejores lecciones de servicio y de amor a España. Estas lecciones son las que me obligan como español y como miembro de la Dinastía a hacer el mayor sacrificio de mi vida y cumpliendo un deber de conciencia y realizando con ello lo que creo que es un servicio a la Patria, aceptar el nombramiento para que vuelva a España la Monarquía”, rezaba la misiva.
  En la carta de respuesta de don Juan, escrita por Antonio García Trevijano, el conde de Barcelona recriminaba su actitud a su hijo: "Ni estoy de acuerdo, ni daré mi consentimiento nunca, ni aceptaré jamás que puedas ser rey de España sin el consentimiento de la Monarquía, sin pasar a través de la dinastía”. A pesar de las opiniones y reproches de su padre, don Juan Carlos cumplió con el cometido que juró ante Franco en 1969 y tras la muerte del dictador en noviembre 1975, se convirtió en rey de España, eso sí, sin el apoyo de su padre
Según la tradición borbónica no se podría haber considerado rey a Juan Carlos I hasta que Juan de Borbón no abdicara en la persona de su hijo, extremo acontecido en 1977 aunque  Juan Carlos ya había sido proclamado oficialmente rey de España el 22 de noviembre de 1975, con arreglo a la disposición del general Franco, según la cual, debía continuar el régimen establecido como sucesor suyo.
El 14 de mayo de 1977, en una sencilla y breve ceremonia celebrada en el ámbito familiar del palacio de la Zarzuela, renunció oficialmente a sus derechos dinásticos, cediendo a su hijo la jefatura de la Familia y Casa Real de España. Durante el resto de su vida conservaría el título de conde de Barcelona, uso que sería ratificado mediante Real Decreto de 6 de noviembre de 1987.